
Las tres y siete de la madrugada, en esta noche veo sombras en color; recuerdo aquellas mañanas de playa, calurosas, toallas para no mojar los asientos del renault dieciocho, arena fina entre los dedos de mis pies, hierba y mar, roca y arena; ojalá existiese mi nave del tiempo para volver a buscarte; desde aquí veo, no veo demasiado, padezco de vaciedad memorística, rincones de mi pasado que se encuentran bajo llave o se han borrado o ya no sé si existieron, no veo; sin embargo, veo que no veo y me entristezco, consciente-inconsciente.