DisparodeNieve |
![]() http://disparodenieve.blogia.com |
|
|
Se dice que si nadie sabe que te ha ocurrido algo es como si nunca hubiese ocurrido, por eso hoy, transcurrido un tiempo, voy a contarlo. Allá por el mes de agosto o septiembre de 2004, me acerqué hasta Vigo para presenciar un concierto del magnífico Silvio Rodríguez. Siendo sincero, soy un seguidor acérrimo de este poeta cubano, de su unicornio, de su rabo de nube, de su quién fuera, de su playa Girón, en fin, de su disparo de Nievi que se me antoja nieve. Quizá se lo puedan imaginar, pero lo dudo, no creo que se hagan a la idea de lo que significó, significa, este artista en mi vida. Cuando un poeta está muerto, cuando se hace mito, sus seguidores lo suben a un altar, se imaginan conversaciones con él, conversaciones que nunca tendrán lugar. Se les hace la boca agua soñándose a su lado. Y es que se trata de los autores del Werther, del Quijote, de la Divina Comedia, de … Ojalá. Silvio no está muerto, nunca morirá. Había llegado con tiempo sobrado a los aledaños del estadio donde iba a actuar. Me senté por allí, paseé un poco mientras pensaba, pensaba y tomaba un refresco, veía a la ciudad de Vigo maravillosa, me volví a tirar en la acera. Un hombre pasó cerca de mí, me fijé, su cara me sonaba… era Silvio Rodríguez. Me levanté, estábamos solos -sus guardaespaldas-, le hablé, nos saludamos, nos dimos la mano, le comenté un par de cosas que siempre las recordaré como muy escasas y le pedí un favor que cumplió en el acto. Esa noche, mientras sonaba Ojalá, habíamos formado un triángulo Silvio y yo con nuestro Fantasma. Fecha: 19/04/2005 11:53. Fecha: 20/04/2005 20:44. Autor: Toño Chouza Fecha: 22/04/2005 08:01. |