DisparodeNieve |
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Ya no suelo escribir artículos, si es que se les puede llamar artículos, como el que parece que está naciendo ahora mismo. Quizá se trate de un fragmento intimista, no lo sé. Lo que sí puedo decir es que antes, y cuando digo antes me remonto a un tiempo indefinido atrás, solía contar más cosas sobre mí, lo que me ocurría, lo que me gustaba, lo que soñaba, lo que ansiaba, en fin, podría parecer un libro abierto. Hoy he cambiado, aunque yo nunca lo pretendí ni me agrada esta nueva forma de ser. Me he convertido en una persona demasiado discreta, quizá prudente, muy callada y, sobre todo, dubitativa e incluso miedosa. Soy muy consciente de lo que estoy diciendo, como también sé que mi intención no era ni mucho menos estar así: el timón de la vida a veces gira como le viene en gana, y a mí me falta timonel. "Pueden ser casualidades u otras rarezas que pasan", pero las circunstancias me han traído hasta este sitio, perdido en las antípodas de mi hogar, de mis amigos y de mis lugares. Recién terminada una licenciatura que durante no sólo los cinco años que duró, sino también antes, me encantaba, ahora me encuentro vacío -y esto es harto complicado de explicar si no te has sentido así nunca-. Mis antiguos compañeros de Filología, personas muy válidas para cualquier cosa, también están un poco asqueados de este mundo: no se entiende cómo este mundo no le requiera nada a una persona licenciada en Letras hoy en día. Sólo se buscan personas que le hagan a uno la vida más sencilla, gente que produzca dinero y dinero, nuevos ricos, capitalistas enfermos. Como decía, algo me ha traído hasta aquí, una de las mejores escuelas de cine de Europa: ¿y qué? Si me hubiesen dicho a los dieciocho o a los veintitrés años que iba a estar aquí me hubiera subido por las paredes, en estos momentos mi motivación es cero y tengo que decir que mi media en el primer año fue de matrícula de honor, la mejor. El auténtico problema no es la falta de motivación en este aspecto, sino la falta de motivación en todos los aspectos de la vida: ahora mismo, aunque suene triste, no me importaría pasarme el resto de mis días encamado esperando nada. ¿Son retazos de locura? No lo sé ni me importa. Los días están vacíos, arrastro los pies al caminar, las lágrimas se asoman para ver qué hay al otro lado, el pecho se hunde contra los pulmones... y así todos los días. Hubo quien me dijo que el victimismo no es la solución, sin embargo, esto está del todo lejos del victimismo porque yo no soy una víctima, yo soy así: y no quiero. He intentado de todo y esto sigue igual, no voy a decir que llegada la hora me vaya a cansar, porque ya hace rato que estoy más que cansado. Sobre todo, cansado porque mi cabeza no deja de darle vueltas a todo durante todas las horas que dura un día, por supuesto, incluídas las noches. Ya seguiré escribiendo otro día, ahora estoy bastante roto... Supongo que este artículo lo borraré la próxima vez que me encuentre con él... si es que vuelvo. (Pues no lo he borrado, 30/10/2006) Fecha: 26/10/2005 14:09. Autor: Anónimo Fecha: 26/10/2005 17:28. Fecha: 26/10/2005 22:20. Fecha: 28/10/2005 22:50. Fecha: 10/11/2005 15:17. |