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Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2005.

Resumen

02/02/2005

Tarde aturdida

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Este martes me he encontrado sin cobertura emocional, no pudiendo ni asistir a clase ni salir de las cuatro paredes de mi piso, sin embargo, a mediatarde decidí poner algo de voluntad al asunto. Deberes particulares: La marrana (1992), de José Luis Cuerda y Clockwork Orange (1971), de Stanley Kubrick.

De La marrana puedo destacar su guión, creo que por ahí anduvo metido Rafael Azcona, donde hay diálogos muy punzantes. Por otra parte, la actuación de Alfredo Landa lo sitúa lejos de lo que cierta parte del público denomina españoladas. Ya en 1983, con la dirección de Mario Camus, llevó a cabo un gran papel en Los santos inocentes, dando vida a Paco, el Bajo.

De Clockwork Orange, ¡qué decir!, su fama no es infundada, me ha conmovido, sin más. El lenguaje y las imágenes son impactantes.

Miércoles, 02 de Febrero de 2005 16:25. Previsualizar. Tema: Cinematografía Hay 2 comentarios.

04/02/2005

La fille sur le pont

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En esta noche del jueves 3 de febrero escribo durante una pausa publicitaria, son las once y veinte exactamente y el anuncio que estoy viendo es el de Mahou 5 estrellas donde Resines se burla del niño de los caracoles, se trata de la primera pausa de Off Cinema, un espacio de La 2 dedicado a emitir de vez en cuando un buen film.

Hoy hasta una desconocida Vanessa Paradís (Adèle) cautiva al espectador; es una pena que La fille sur le pont, de Patrice Leconte (Francia, 1999), no la presenten en versión original, ya que unos labios como los de ella echan de menos su lengua materna. Continúa.

En medio de la peli tengo que decir que la ironía del protagonista, Daniel Auteauil (Gabor), rompe moldes y sus frases son no sólo sabias, sino que nacen muy ágiles. Ella, a cada segundo, es más hermosa y madura –está cerca de los 22 años, una edad en la que muchos se desatan-. Ahora: escena en la que ella goza mientras él le lanza cuchillos, terminan extenuados, buen símbolo y buena manera de dejar al espectador con la miel en los labios para dar paso a la segunda entrega publicitaria. La banda sonora suena a Las mil y una noches.

A Adèle le gusta el lado izquierdo de la cama, se larga con un recién casado y deja tirado a Gabor, que ante la pregunta de ella, «¿cómo hacemos?, ¿nos damos un beso, nos damos la mano?», él contesta: «nos olvidamos». Él se queda con la recién casada y su numerito de los cuchillos, pero a esta le incide uno en pleno muslo. El viaje de Adèle con el recién casado tampoco parece ser un camino de rosas, sino una derrota de náufragos.

Conversaciones entre los dos en la distancia; ella se dio cuenta de que ese hombre no era el que esperaba, que lo que había tenido antes era mucho mejor, pero la sedujo lo nuevo…, lo nuevo que no duró ni un día y que le devolvió al recuerdo de Gabor, del «usted» en la distancia, de los diálogos telepáticos.

Ella era triste, más triste que la muerte, I’m sorry, su mirada en el puente, encontrar una noche a una chica con ojos grandes y tristes, esa es la suerte, eso es un regalo. Un regalo que le lleva a uno a querer suicidarse, si lo pierde. Pero, un día cualquiera, en una noche parisiense, en un puente, quizá sea ella la que le encuentre.

–«Cuando no salto yo, salta usted. No podemos continuar así».

–«Continuar, ¿cómo?».

–«Sin estar juntos».

Viernes, 04 de Febrero de 2005 16:35. Previsualizar. Tema: Cinematografía Hay 4 comentarios.

07/02/2005

Fin de semana en blanco y negro

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Al principio fue el verbo, según la Biblia; este fin de semana podría empezar a contarse del siguiente modo: Al principio fue Katharine Hepburn y después blablablá, hasta que, llegada la noche del domingo, el principio se mantenía en la retina: pese a los noticiarios, la maravillosa lluvia, un piso lleno de olor a limpieza -¡qué cosas! Y es que el viernes se me ocurrió acercarme a la biblioteca del barrio para buscar bibliografía sobre el Realismo y el Naturalismo francés, pero me crucé ante la estantería de los deuvedés y, bueno, Bringing Up Baby (Howard Hawks, 1938), que en castellano quiso venir a ser La fiera de mi niña, me atrajo como el anillo único; de paso, también pillé Notorious (Alfred Hitchcock, 1946), Encadenados en España, donde vuelve a aparecer Cary Grant, pero esta vez acompañado de Ingrid Bergman, mujer que se va haciendo más bella a lo largo del film: me recuerda esto al personaje de Anne Bancroft en The graduate (Mike Nichols, 1967); sí, una mujer puede cambiar; sí; puede hacer muchas cosas...

Sobre la película de Alfred Hitchcock tan sólo debo apuntar una cosa: la vi con animadversión, aunque me mantuvo hasta el último segundo delante de la pantalla... y concluí llevándome una grata impresión de lo que parecía un argumento poco trabajado; quizá estaba equivocado o pensando en Katharine, incluso teniendo a Ingrid en frente -vuelvo, ¡qué cosas!

Por último, después de no poder terminar de ver Lugares Comunes en TVE porque me recuerda a demasiados Lugares Comunes míos, pensé en echar un vistazo a lo que un amigo irremediable, A. P., metió dentro del hard disc... y descubrí un film de animación francés-belga-canadiense titulado Les triplettes de Belleville (Sylvian Chomet, 2003, aquí: Bienvenidos a Belleville).

Lunes, 07 de Febrero de 2005 16:21. Previsualizar. Tema: Cinematografía No hay comentarios. Comentar.

09/02/2005

Friedrich Nietzsche

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Siempre hay un poco de locura en el amor, pero siempre hay un poco de razón en la locura.

Miércoles, 09 de Febrero de 2005 16:08. Previsualizar. Tema: Citas célebres No hay comentarios. Comentar.

10/02/2005

Aristóteles

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La duda es el principio de la sabiduría.

Jueves, 10 de Febrero de 2005 13:33. Previsualizar. Tema: Citas célebres No hay comentarios. Comentar.

11/02/2005

Pernoctando en terraza egarense

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Doscientas setenta y nueve noches de insomnio, esta madrugada la velo en mi propio Lago de los cisnes, adoradores de la nocturna claridad, andantes surcadores del almíbar que manan sus afluentes gota a gota, allegros entre lágrimas negras sobre alabastra tez tenaz vals tras vals balseando de orilla a orilla. Desconocido, delirándome infante acompañado de hermosa morena cabrera vestida de blanco en loco locus amoenus; pero locuaz cabrera infante, no mayorcilla ni voz de grilla: inexperiencia, verdor y lozanía, más un canto tenor spinto, susurro que me invadiese en alta voz. Tchaikovsky y yo observamos esta noche el firmamento: él, matemático, intentándolo ordenar, yo, cual gen Quijada, ansioso por arremeter versus los picos de Motserrat, la rocosa, la de allá en el horizonte, vedando mi línea celeste, mas no el celeste armonio dulce y velado (más dulce, pero menos velado que yo; o no) con que la Danza Napolitana regala brisa donde no soplan gaitas ni pollas (en Napoli: pilas; que por ser italianissimas no se librarán nunca de distinción: alcalinas o mininas).


Escena final, «Tchaikovsky, qué suerte tienes, cabrón muerto, puedes descansar eternamente», uno camino al lecho y yo a lo echo, pecho. Pues bien, como quien bien te quiere, te hará llorar, filósofo fofo sin fósforos en la cabeza, espero que el reloj avance y me regale otra noche con este chato aquí o en otro loco lugar común de cuerdos. Piano y paciente a las cuerdas me entrego, mi notte no se para un minuto, mas separa fondo y forma mezclándolos; Alex deja a un lado su Clockwork Orange, cuerdo en mi terraza, en mi paraíso rechazado, catárticos ante Maestoso-Allegro con brio et appassionato, como en el Milk Bar Korova, bebiendo milk plus con añadido de vellocet o synthemesc o drencrom, aguzándonos los sentidos para una nueva sesión de ultraviolencia acústica contra los amparados de Dios en el somnus, no en nuestro somnium. ¿Stanley?, lui non c’è, pero sintiéndonos a los tres, Ludwing, Alex y yo, tan sin relajo, se mofa, conviene en visitarnos y drinkear boa leite galega con añadidos nuestros y añadidas a pares por su parte para agasajosa paridad. Muito obrigado, aunque de algún modo el ático ya colmaba melocotones en almíbar pululando con brio et appassionatos de aquí para allá con fresa en los labios, las dos hojas le chupamos carmesíes, gongorinos. Ludwing bimembre, depone tutta la batuta, mueve el dial hacia el ciego día en la hora sexta, ahora dos voces en off cortejarán a mis doce o más invitados que no platicamos, si practicamos. Dos lenguas, una radiofónica y otra cineasta, conversando entre risas sobre el último film conservador y catalán de la realizadora actancial, que destapa a los prejuiciosos algún que otro secreto del género y canta que en lengua catalana también se pueden rodar appassionatos cunnilingusStanley se ligó a la frecuencia modulada y su relajo se relajaba con dos buenos tragos de milk plus, la una con vellocet, l’altera con drencrom, para volver a avivar sus y nuestras vidas.
 

Bona nit, que ya nunca será como un boas noites, ni mucho menos como un Ciao!

Domani: doscientas ochenta noches on, es decir, siniestro total: incluso bebiendo cloroformo y merendando Valium 10 nunca estaré en el nirvana. Bye, byeó carallo, Morfeo.

Viernes, 11 de Febrero de 2005 14:20. Previsualizar. Tema: Poiesis Hay 3 comentarios.

17/02/2005

Tales de Mileto

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La esperanza es el único bien común a todos los hombres; los que todo lo han perdido la poseen aún.

Jueves, 17 de Febrero de 2005 20:32. Previsualizar. Tema: Citas célebres No hay comentarios. Comentar.

Friedrich Wilhelm Nietzsche

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La esperanza es un estimulante vital muy superior a la suerte.

Jueves, 17 de Febrero de 2005 20:56. Previsualizar. Tema: Citas célebres No hay comentarios. Comentar.

22/02/2005

Epitafio

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Hace unos días bromeaba en un artículo titulado Pernoctando en terraza egarense con juegos de palabras que he ido robando del escritor cubano Guillermo Cabrera Infante y en el que también lo incluia a él.

Ayer falleció.

Canta Silvio Rodríguez en una canción bellísima: Hace quince segundos que se murió el poeta/ y hace quince siglos que notamos su asusencia, y es cierto, esta noche el Cine o Sardina que tengo sobre mi mesilla de noche ya no será de él, será de aquel que fue.

La Habana para un infante difunto... es el título que más me ha marcado y hoy parece que ya el Infante es más difunto, y, sin embargo, se trata de una historia que nunca pude terminar porque me la arrebataron de las ganas. La recomiendo: un viaje a la Cuba más sensual.

Guillermo, ya nos veremos, ciao!

Martes, 22 de Febrero de 2005 11:28. Previsualizar. Tema: Literatura No hay comentarios. Comentar.

24/02/2005

Almost Famous

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Las horas de mi reloj desfasan por su cuenta, en fin, que hacen lo que les sale del minutero; pero lo peor es que ya no van en grupo como antes, la fila lógica, la fila india la desconocen y a mi me despedazan en cachitos. Sin embargo, ya es la segunda vez que me encuentro con la hora sexta a solas o en compañía de todos los míos, aunque esto nunca sé cuando ocurre: los míos también van a su bola.

Ahora le comentaba a la sexta que ayer, noche del sábado, vi con mi nuevo compañero Alex dos obras maestras, sí, dos obras maestras en nuestra terraza donde siempre están invitadas todas las estrellas del firmamento. Ayer se apuntaron a la velada, sin velas pero con bellas, entre otras, Ray Liotta, Robert de Niro, Joe Pesci, Lorraine Bracco, Paul Sorvino, Martin Scorsese, Fairuza Balk, Billy Crudup, Zooey Deschanel, Patrick Fugit, Philip Seymour Hoffman, Kate Hudson, Jason Lee, Frances McDormand, Anna Paquin, Noah Taylor, Danny Bramson, Ian Bryce, Cameron Crowe y alguno que otro más como Kubrick, que volvió obsesivo por su frecuencia modulada, sin saber que ese dúo lingual solo frecuenta las ondas una noche por semana.

Os imaginareis a estas alturas qué se coció en el gran ático egarense. Pues bien, en primer lugar: Goodfellas (Uno de los nuestros, 1990), de Martin Scorsese. Película de un director en estado álgido y ágil, muy ágil… Faltando veinte minutos para que se terminase, Joe Pesci me exigió que pusiese el otro deuvedé mientras me mostraba una pipa y explicaba: «Total, el del Oscar no aparece más».

Sobre las cinco pusimos la bomba dentro del cacharro y estalló a modo de Rock & Roll atómico: Almost Famous. Cameron Crowe se avergonzaba al comprobar que su obrilla iba a ser expuesta tras de la de un Scorsese que se quejaba del calor egarense: ¿serían las mejillas del Crowe, todas rojizas, y no el gélido panorama? Las birras, el whisky, nada necesitaba de frío añadido, bastaba con acercar un vaso de agua a una de esas mejillas para hervir una tila. Los cimientos de esta historia se basan en el intento de hacer visible lo que significa la música para los músicos, explicar que detrás de cada letra hay un ser humano, no una estrella, y, ante todo, que también los almost famous pueden arrebatar la vida, sentimiento a sentimiento, a un famous.

Instantes de historia. Una secuencia que conmueve es la del autobús, a la hora y veinte, en ella se plasma el mensaje de la historia: la música con y para el ser humano. En un ambiente silencioso y tenso debido a imprudencias dentro de la banda, suena en el bus Tiny Dancer, de Elton John. No es que suponga un hito en el panorama musical, o sí, pero lo importante es que una letra acompañada de una melodía es capaz de unir a dos, siete, veinte u ochenta millones de personas. Utopía: salir un día a la calle y que todo el mundo se ponga a cantar felizmente. Aquí se va uniendo una voz a otra hasta la gloria. William susurra a Penny Lane «I have to go home» y ella, graciosa, vital, dice: «You are home» y, a la vez, en otro mundo donde le sale marihuana por los ojos. Crowe comentaba que les hizo cantar mil veces esa canción para que todo quedase a pedir de boca y tanto les hizo cantar que Noah llegó a decir en rodaje que no podía seguir cantando aquello, pero luego en pantalla se ve cómo estalla al llegar el estribillo, ¿quién no lo haría? Para Crowe, esta es una de sus canciones favoritas, de uno de los grandes, en uno de sus mejores álbumes: Madman Across The Water, del que el mismo Elton John se encargó de enviar las pistas originales –en las que hasta se escuchaba la última palabra que dijo antes de comenzar a grabar este tema, toda una extrañeza; pero descúbranlo ustedes.

Justo después de esta secuencia viene la de la madre de William dando clase, afirma: «In Carl Jung’s opinión we all have a sixth sense, intuition. When you feel you can’t live without someone you just met this could be the memory of a past love from the collective unconscious. Or it could just be hormones», me quedo con la primera idea y punto. Tras esto, en el bus, serán los instintos los que deban mandar sobre el cerebro: para mí, todo compatible. «Most of the fuckups in the world come from the brain, not the instincts», «The brain should be a softening influence on the instincts, but the instincts should drive».

Jueves, 24 de Febrero de 2005 01:03. Previsualizar. Tema: Cinematografía Hay 1 comentario.

28/02/2005

Love Actually

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La noche del viernes –no es casualidad que últimamente siempre se trate de noches, las casualidades no existen– me hice con lo que parecía ser una comedia romántica y británica más: Love Actually. En realidad, no tenía grandes esperanzas en este filme, sin embargo, me causó tentación el comprobar cómo un reparto de bastante nombre y renombre podría haber realizado un mal trabajo: parecía algo improbable. Lo fue. Actores como Hugh Grant, Liam Neeson, Colin Firth, Alan Rickman o Emma Thomson están a la altura de la carcajada y, cuando se requiere, de la lágrima. Aunque el reparto está todavía más repartido, pues, a modo de Segura y sus amiguetes, aquí también aparece una cantidad importante de caras famosas que no hace falta revelar.

Lo cierto es que, aunque no pase a la historia de la cinematografía, me entretuvo durante las cerca de dos horas de duración y en eso se basa el cine: intentar mantener al espectador expectante y conmovido. Con momentos de gran comicidad y otros un tanto tristes, esta obra muestra varias relaciones de pareja desde una óptica realista –bueno, anda por ahí un primer ministro, pero dejemos que el guionista se tome la licencia; además de un chaval que se va a Estados Unidos a ligar…– y con un tono que llamaría suave, pese a que no sé muy bien qué es lo que quiero decir con esto, pero da igual.

Entre otras cosas, quedé gratificado al ver esta película por el exquisito y complejo plan de montaje: demasiadas historias que ocurren al mismo tiempo no son tarea fácil de intercalar; además, el modo de presentar a todos los personajes durante los primeros minutos es un auténtico ejercicio de síntesis, gradación y, de nuevo, montaje, de modo que muy bien se puede tomar como una clase magistral para todo aquel que esté pensando en adquirir técnica narrativa.

Quizá esté alabando demasiado Love Actually, pero es que fue uno de esos trabajos que esperas contemplar a regañadientes y luego te convence por sí mismo. Personajes como el cantante de rock ex-heroinómano –Bill Nighy, sorprendentemente gracioso–, el escritor engañado y su nuevo amor portugués, la novia del primer ministro y la pareja padre-hijo que intentan conducir sus vidas –sin duda, la pareja más vital, más enternecedora–, estos personajes se conducen y nos llevan con ellos. Existe un final abierto en alguna pareja, el que peor me sentó, pues me admito cotilla de este trío, fue el que formaban los recién casados y el mejor amigo del novio… no contaré qué sucede, nunca fastidiaré una historia a nadie, así como espero que no me la fastidien a mí.

Hasta aquí he llegado y perdonad si no trato sobre pelis de cartelera, pero es que el presupuesto no da para más que acercarse a bibliotecas; ya veis…, lo cual no quiere decir que no sea igual de satisfactorio.

Esta noche iré a ver Finding Neverland de Marc Forster, con Johnny Depp, Kate Winslet, Julie Christie y Dustin Hoffman entre otros.

Lunes, 28 de Febrero de 2005 01:11. Previsualizar. Tema: Cinematografía No hay comentarios. Comentar.

Entrevista a Gonzalo Suárez

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Transcribo aquí fragmentos de una amena charla que mantuvimos una bella amiga y yo con Gonzalo Suárez en Vigo, allá por el mes de noviembre de 2003. En realidad, éramos cuatro los contertulios, porque se nos unió a la fiesta una grabadora que, en ocasiones, hacía oídos sordos cuando hablábamos Paula y yo –se detenía, sin más–, tan sólo escuchaba la voz grabe de Gonzalo. Ella no era automática ni semiautomática, pero daba mucha guerra.

Paula- Tu película Parranda, adaptación de la obra de Blanco Amor, A Esmorga, no ha sido muy bien acogida por algunos estudiosos gallegos, a pesar de que el resto de la crítica se ha deshecho en elogios. ¿Cuáles crees que pudieron haber sido las claves de este rechazo: el cambio de espacio, las modificaciones de la historia, los cambios en los personajes ...?

Gonzalo- Sí, hay prejuicios de ese tipo. En este caso cambié el contexto porque me pareció bien, aunque he hecho otras películas en Galicia. Estas cosas, estos enfoques, se ve que sientan mal en un momento determinado. Pero también había otras cuestiones en las que los críticos no tenían en absoluto la razón. Por ejemplo, se han olvidado que A Esmorga fue escrita en castellano, aunque a mí me comentaban que era una obra escrita en gallego. En realidad, la versión gallega fue posterior a la primera versión castellana que escribió en Sudamérica. ¡Vamos, eso me lo contó él! Además, por correspondencia supe que a él le gustaba mucho la película.

Toño- En los títulos de Parranda apareceis ambos como guionistas, sin embargo, no trabajasteis codo con codo. ¿Cómo se redactó el guión?

G- Sí, lo puse en los títulos por deferencia, porque me dio un guión que tenía escrito, pero, sinceramente, no me gustó, abundaba más en el lado naturalista, parecía un poco zarzuela. Pero no le dije nada. Realmente, mi idea era darle un carácter épico a lo que era, como lo llaman los franceses, un fait divers, un hecho naturalista de esta fuerza. Quise conferirle cierta epicidad a los personajes. Eso por un lado, luego, por otro, integré un cuento de Guy de Maupassant en el personaje de Fernando Fernán Gómez para darle una referencia, sacarlo del naturalismo. Y todo eso lo hice deliberadamente. Esas fueron las transgresiones, más la de rodar en Asturias, donde también contribuyó el productor, que lo propuso y no me pareció mal. Así, le di un contexto de mineros, porque me gustaba mucho ese final en las escombreras de carbón. Pues esos son mis pecados con respecto a la fidelidad, pero es que yo no soy fiel en las adaptaciones ni creo que haya que serlo. Uno parte de una novela y después la película siempre es otra cosa. Por ejemplo, la edad de los personajes la cambio, en la película tienen mucha más edad, en la novela son mucho más jóvenes, y ... otras diferencias. Yo creo que sí es muy buena película y que tiene mucha fuerza, y, de hecho, así se reconoció en su día, tuvo mucho éxito de crítica, especialmente en Francia, donde es una película que todavía la piden y la siguen viendo en festivales. Por eso digo que aquí es más el prurito ese de lo purista, lo gallego, etcétera. Yo no tengo esos específicos, ni siquiera las películas que hice en Asturias son precisamente en absoluto ni folklóricas ni identificatorias. Mis películas pasan en la pantalla, en un universo que son los sueños y ahí las traslado inevitablemente, porque eso me parece el realismo: partir de que el cine es una ficción. Y no me gustan las referencias externas. A poder ser los contextos y todo esto no me interesa tanto como la ficción en sí misma. Es como si a un pintor le interesase más dar el carácter de la pincelada que el tema del cuadro. Porque, además, el tema del cuadro no da la importancia. Hubo un tiempo en que los cuadros se consideraban por la temática ¿no?, pero tu, por ejemplo, puedes coger una temática muy importante sea para un cuadro o una película y eso no va a hacer que la obra sea más importante. Véase, por ejemplo, con el impresionismo el cuadro podía ser un campo de trigo o una sala de billar para Van Gogh, o un estanque de nenúfares para Monet, y no necesariamente el cuadro de las lanzas de Velázquez nos importa un bledo que sea la rendición de Breda, es un gran cuadro, pero no porque tu hagas la rendición de Breda vas a realizar una gran pintura. Y esta problemática en cine todavía no se entiende, o sea, se está reclamando en el cine un realismo que en el fondo es ficticio, es falso siempre, como hemos visto en las creaciones de películas como La ciudad de Dios. Está muy bien, pero ¿cómo se puede hacer una película así con carácter tan realista? Y, en realidad, está lejos de ser realista. Ha sido elaborada durante un año, los montajes en el realismo cuestan mucho esfuerzo, hay que falsificar la película. La gente, y eso está bien, quiere identificar las películas con el sitio en que ocurren, con el contexto y etcétera ..., bueno, ¡es un aspecto también! Para mí, sinceramente, se trata de un aspecto bastante secundario. De todas formas, algún día tendré que ver las cartas de Blanco Amor, es un personaje curioso, y era sin duda un gran escritor, él quería que también adaptara Los miedos, también La catedral y El niño, y estuve tentado alguna vez de hacerlo.

T- ¿Te encuentras más a gusto escribiendo una novela o un guión?

G- No sé. Cuando estoy en una cosa, pues estoy en ella. ¡Hombre, me gusta más el cine! Sobre todo el rodaje, pero el rodaje requiere previamente el guión y esa fase se parece bastante a la escritura de una novela.

T- Quizá en la novela tengas mayor libertad, puedas contar más cosas...

G- Pero no me encuentro más a gusto necesariamente, yo pienso que quizá me encuentre más a gusto en un guión.

T- Una vez escrito el guión y elaborada la escaleta de la película, ¿suele haber cambios?

G- Sí, los hago, a veces muchos incluso. La ventaja de escribir el guión, que luego durante el rodaje lo olvido y juego a inventármelo otra vez y, para desesperación de algunos actores, pues de repente a última hora cambio diálogos o cambio situaciones. Por ejemplo, en los inicios la primera y segunda películas fui a hacerlas sin guión, con una cierta idea, improvisando, sin saber qué iba a rodar al día siguiente, en Fausto. Con la cámara al hombro, mi hermano y yo nos íbamos inventando la historia conforme rodábamos del mismo modo que el escritor se la inventa conforme escribe, con la diferencia de que aquí tienes que incluir los elementos, los actores, etcétera. Eso daba gran libertad y lo hemos pasado muy bien rodando. Pero claro, luego, quieras o no, cuando un plano va detrás de otro, estás contando una historia y si no hay guión, la imagen por sí misma no basta, adolece de falta de guión. Y por eso me discipliné más en escribir los guiones, últimamente los hago muy elaborados, muy densos, algunos parecen casi libros. Y los cambios ya no son tan radicales, son más bien cosas que añado.

T- ¿Creas personajes pensando en los actores de los que puedes disponer?
G- Nunca pienso en los actores, ni siquiera le pongo cara a los personajes. Me salen y les dejo que vayan por donde quieran. Con la salvedad de que haya una novela previa, entonces si... Pero aún así, lo último en lo que pienso es en los actores y, a veces, elijo a un actor o una actriz que no es exactamente el personaje y cambio el personaje en función del actor o actriz.

P- ¿Qué opinas del cine actual español?
G- Pues, me gusta Amenábar, Fernando y David Trueba, etcétera. Por ejemplo, volví a ver hace poco una película de Fernando Trueba que se titula El año de las luces y me encantó. La verdad, es que no soy nada gremial ni de grupo. Desde que estudiaba en la facultad, por ejemplo, y empecé haciendo teatro, de actor, pues todo lo que era o lo que yo llamaba dinámica de grupo no me gustaba, me asfixiaba, no me gustan tampoco los grupos que se forman en las facultades, las relaciones que se establecen «tu me ves guapo a mí yo te veo guapo o inteligente a ti», y empieza a haber como una especie de consenso y eso lo rechazaba de una forma instintiva. De hecho, cuando dejé la facultad de letras y conseguí irme a París, que era uno de mis objetivos, y al cabo de x años, vamos a poner tres, cuatro o diez vuelvo a encontrar a esas personas y el grupo es como una charca, se ha mantenido con los mismos tics, las mismas relaciones y no han evolucionado, no han cambiado, no han crecido, porque esos consensos paralizan. La mirada del otro te ve de una forma, eso te impide evolucionar. Sucede con ese dicho de «nadie es profeta en su tierra». Salir del medio creo que es importante. En ese aspecto tiendo a ser algo desarraigado, no me importa adentrarme por zonas nuevas, hacer cosas que no sé hacer porque no he hecho antes y, en fin, encontrarme con personas que no conozco. Porque lo otro parece que me para, me paraliza, necesito averiguarme, descubrirme, todavía no sé quien soy del todo. Para eso necesito la libertad de que no me encasillen. Ese es un problema de cuando hablamos de mi obra, por decirlo de alguna forma, se plantea que no se sabe donde meterla, pero creo que esa es una virtud, porque gracias a eso tampoco me han cazado, entonces soy un especialista sin proponérmelo. Ese principio de libertad, de plantearme la vida como una invención, una creación continua, pues creo que es el nexo mismo de la vida, es lo que te da vitalidad y fuerza y energía. Por lo tanto, siempre he rehuído. Ahora, por ejemplo, he hecho una obra de teatro, y he recordado los viejos tiempos del teatro, una adaptación libre de Arsénico por compasión, y fue muy gratificante porque la gente se reía y ha funcionado muy bien. Pero, también de repente, me vino ese aspecto de que el teatro es como una caja cerrada, que es como ir en un barco. Pero no me gustaría ir siempre en el mismo barco con la misma gente, porque llega a haber algo polvoriento. Me gusta rodar en exteriores, ese es mi mayor placer, y me gusta jugar al fútbol con los pies descalzos en las playas con marea baja, eso es lo ideal.

T- A mi también. Me parece genial que te preguntemos algo y termines contándonos que, probablemente, tengas los pies destrozados.

G- Claro, es que yo sigo el curso del pensamiento, hablo pensando, porque eso también lo hacéis vosotros. Cuando se habla diciendo algo concreto..., yo creo que hablar es como navegar. Puede que no esté bien, quizá naufraguemos.

T- Has dicho que eres, sobre todo, un lector de literatura francesa. ¿Has pensado en escribir en francés?

G- No, porque en definitiva pienso en castellano, aunque sí he escrito muchas cartas en francés. Pero, ahora que lo dices, quizá mi obra esté llena de giros franceses. Sí he leído a más franceses, por ejemplo, uno de mis escritores favoritos y que en cierto sentido me ha influenciado es Guy de Maupassant. También Victor Hugo, Diderot, etcétera.

P- Ahora que está de moda retratar los problemas sociales como en Los lunes al sol o Te doy mis ojos, ¿has pensado hacer este tipo de cine?

G- No, ya lo hacen muy bien otros. En principio, no me motiva tanto la descripción de temáticas de esta índole, pero tampoco las eludo. Si en una película ese es el contexto pues lo abordo. Hombre, he hecho cine comprometido como por ejemplo con El lado oscuro o lo que rodé en Soweto, etcétera. Esa es otro tipo de experiencia y la abordo desde un ángulo muy diferente al hecho de utilizar una problemática, por ejemplo, social, no porque tenga nada en contra –y creo que es conveniente y siempre positivo hacerlo–, pero tampoco creo que el cine sea muy útil para ese tipo de cosas, aunque sí difunde la problemática. Hoy en día, como los medios más rápidos son la televisión, la radio y la prensa, el cine sería un arma un poco prehistórica. En definitiva, me parece muy bien que la gente lo utilice con esos fines, pero yo prefiero inventarme el mundo y para eso no me conviene hacer mucho caso al que ya está inventado. En cualquier caso, si llegase a proponerme tomar un tema de actualidad intentaría visualizarlo desde una panorámica diferente.

T- ¿Sueles leer guiones de otros autores?
G- Procuro no leerlos y procuro que no me los manden, si puede ser, porque recibo alguno de vez en cuando. Primero porque cuando estoy escribiendo me distrae y dispersa mucho, y segundo porque hasta cierto punto es peligroso, ¿no? O sea, lees un guión y luego a lo mejor te pasa como a Trueba, que le persiguió un loco hasta Los Ángeles, haciéndole pintadas en su casa, porque decía que le había mandado un guión y después le había plagiado. Imagínate que te envían un guión con un asesinato y después ruedas una película donde se asesina a alguien, te dirán que eso lo has sacado de su guión. Bueno, pero aparte de estas cuestiones, he de confesar que no los leo a no ser que sea un compromiso, o para un proyecto concreto, o que sea de algún alumno de la Universidad, etcétera. Porque es terrible que te envían tantos guiones y novelas, tendrías que tener un apartado en tu tiempo sólo para dedicarte a eso. ¿O es que tú me vas a enviar un guión?

T- Por el momento no, pero ya me has metido miedo en el cuerpo.

G- ¿Y Paula?

P- No, yo tampoco.

G- Bueno, entonces no hay peligro. Vosotros seréis actores. Yo nunca pensé en hacer cine, empecé a los 33 años. Animaros.

T- Llegado el momento, ¿te dejarías aconsejar para una creación? Te lo digo porque algunos artistas son muy reacios a escuchar otras opiniones, su obra es suya y de nadie más, «no me la manoseen».

G- Sí, pero en el caso de una adaptación ya te sientes influenciado por todos lados. Además, he trabajado con coguionistas alguna vez, la última en El Portero con Manuel Hidalgo, y, por cierto, la idea de la película era suya. Pero, de todas formas, siempre tengo que rescribir yo solo los guiones o adaptar la novela de una forma que la pueda sentir y que me vaya bien.

P- Cambiando un poco de tema, ¿crees que la televisión actual tiene remedio?

G- No, ya se ve que tanto la televisión gubernamental como la otra compiten con un principio perverso: los índices de audiencia. Es un terreno donde está permitido todo y cada vez hay cosas más estúpidas. Es peligrosísimo porque, además, están creando un público. Ellos dicen que están dando lo que el público quiere, pero se trata de un circuito perverso, y por parte de la televisión pública es algo impresentable lo que están haciendo. No soy muy optimista. De todas formas sí creo en la televisión como medio, tendría unas posibilidades enormes. Bueno, eso ya lo conocen los gobiernos y ya lo utilizan a su modo.

P- Sí, además, el tema de la calidad está por los suelos.

G- Hombre, a veces hay algún programa interesante, sea de cine, de documentales, de debates ... Aunque aquí se nota que la gente todavía no tiene la costumbre de debatir, debaten a gritos, ya sólo les falta pegarse.

P- Se ve que es algo que al público le gusta.

G- Creo que en vez de pensar en la gente o en el público, se debiera pensar en persona a persona. Yo escribo o ruedo algo y estoy pensando en alguien que va a leerlo o verlo, en alguien al que yo doto, como expectativa, de inteligencia y sensibilidad. No presupongo que los demás son más tontos y que les voy a engañar. Se trata de una estrategia que al parecer delimita la audiencia, puesto que lo que gusta tanto a los políticos como a los que buscan estos efectos en el público sólo se consigue cayendo en la demagogia y alimentando los bajos instintos. A mi lo que más me fastidia es ver el grado de vulgaridad, de ordinariez, ¿no?, totalmente innecesaria –bueno, no sé si es necesaria alguna vez la ordinariez–; pues se trata de una constante. La televisión sería un instrumento maravilloso tanto como para educar como para mostrar cosas de calidad. A mi lo que me gusta son estos programas tipo Saber y ganar, Cifras y letras, Pasapalabra, los documentales sobre animales –aunque para animal ya me tenéis aquí.

T- Como ves, en esta entrevista no hay la más mínima estructura.

G- Me está encantando, es como en la vida, que tampoco hay ningún tipo de estructura. Ojalá todas las entrevistas fuesen así. Disfruto, de veras.

T- ¿Hay alguna obra importante que quisieras adaptar al cine y que por causa de tratarse de un proyecto difícil de sacar adelante en España lo hayas dejado?

G- Yo creo que sí, pero ahora no me viene a la memoria. Por ejemplo, de la novela Ciudadano Sade hubo un guión previo que me hubiese gustado hacer porque había invertido mucho tiempo e incluso ya lo veía en imágenes. Habría estado bien, quizá saliese de ahí una película buena, pero no hubo en su momento los medios para poderlo hacer. Me encantaría rodar Bajamar de Steveson, ahí el problema estaría en que la película tendría que ser en un barco y trabajar en uno es muy difícil. A los productores no les gusta y serían un incordio, trabajaría en un corsé. Ahora, por ejemplo, estoy escribiendo un libro, estoy inmerso y pierdo un poco la perspectiva de las novelas, incluso me cuesta leer novelas, leo ensayos otras cosas.

T- Por ejemplo, hoy en día ¿habría alguna remota posibilidad de que a alguien le interesase rodar una adaptación de Los Sueños de Quevedo?

G- Pienso que sería algo muy interesante, pero claro, no sería nada comercial. No iría a verlo nadie, lo difícil sería encontrar al productor.

T- ¿Y si cada uno de los cinco Sueños fuese rodado por un director diferente y de renombre, no atraería al público?

G- Sí, a mi me gustaría eso. Por ejemplo, Kurosawa hizo una película que se llama Los Sueños –que, por cierto, la estoy buscando en DVD– que me interesó mucho, también la obra de Quevedo me excita, en realidad, me gustan los sueños. De hecho, el libro que estoy escribiendo pretendía que fuera una autobiografía, pero me pareció que hacer una autobiografía es algo muy comprometido. Les di un título que les gustó mucho y con referencia cinematográfica: El hombre que soñaba demasiado [por cierto, a fecha de hoy, 28/02/05, lo ha terminado con ese título]. Llegué a casa y me puse a recopilar mis sueños anotados, así estoy haciendo una historia donde hay ficción, otra parte de recuerdos reales, otra de sueños reales y ... no sé.

T- Fantasía.

G- Sí, fantasía. Y es interesante, o eso parece. Estoy averiguando a ver qué es lo que estoy escribiendo, pero tendré que esperar a leerlo para saberlo. Todavía me falta mucho trabajo.

T- Cuando dices que inventas mientras escribes ¿quiere decir que empiezas a escribir sin conocer el final?

G- Sí, voy inventando conforme escribo.

T- ¿Te resulta incómodo el folio en blanco?

G- Bueno, depende. Por ejemplo, en Ciudadano Sade fue más fácil porque había una documentación previa y sabía cómo iba a contar la historia de la vida de Sade. En otras ocasiones no lo fue tanto. En cuentos empiezo a escribir y sigo el curso del pensamiento. Tener en cuenta que una de las cosas que les sorprenden a los estudiosos que te hacen preguntas es que siempre parten de la base de que una idea no sale nunca por primera vez, siempre buscan la génesis, como si todo partiera de algo. Les tranquiliza saber «ah, es que usted entonces, esto tiene relación con la película tal, con el libro no sé qué, con lo que pasó en Cuenca en el año no sé cuantos...». Se necesita siempre esa referencia y la imaginación no funciona así. Si los analizamos bien, los pensamientos y las ideas surgen de repente y no sabes de dónde vienen.

T- Y de los cursos donde se dice que te enseñan a escribir ¿qué nos puedes contar?

G- Soy bastante escéptico, o sea, no soy precisamente pedagogo. Trato de expresar lo que siento, lo que veo, lo que se me ocurre y comunicarlo. Esos cursos deberían estar orientados a la estimulación y no a otras cosas. Por ejemplo, a los actores hay que tratar de estimularlos, tratar de sacar de ellos, como de las personas, lo que tienen, no se puede sacar lo que no tienen. Crear estímulos y activar para que ellos mismos vayan encontrando el camino. Pero lo que es la enseñanza de cómo tienes que hacerlo creo que nunca es inútil, sin embargo, a la hora de la verdad, lo mejor es que de repente la técnica corra detrás de ti. Empezar a crear algo porque se te ocurre y después ya irás aprendiendo. Yo he aprendido más bien tropezando, lo cual no quiere decir que sea el buen camino. Me gusta más aventurarme, soy explorador.

T- También exploras con la informática.

G- [Risas] Sí, bueno, lo intento. Esa aventura me está defraudando. [No se le dan muy bien las nuevas tecnologías]

T- Decías que antes de escribir directamente en la pantalla del ordenador lo hacías a máquina, ¿y con pluma?

G- Sí, eso era al principio. Después me acostumbré a la máquina, ahora estoy pendiente de entenderme con el ordenador. Pero eso no cambia lo que escribes.

T- ¿Sueles escribir en momentos de alteración anímica? [risas]

G- [Más risas] No, más bien tranquilo. Tranquilo, intranquilo ..., bueno, los estados de ánimo son fluctuantes también, pero, en general, el estado de ánimo para escribir es mejor que sea de tranquilidad.

T- Pues... hasta aquí hemos llegado, ¿no?

P- Estuvo bien.

G- Sí, ha quedado bien. Ahora os puedo hacer una entrevista yo a vosotros ...

Su entrevista, que consistió en un delicioso parloteo, tuvo como escenario un lugar en el que pudimos refrescarnos los gaznates. No la transcribiremos aquí, a no ser que a alguien le interesen los osos, el whisky, el japonés –como idioma–, el futuro y el videojuego Comandos realizado por su hijo (videojuego más vendido de la historia).

Lunes, 28 de Febrero de 2005 17:59. Previsualizar. Tema: Cinematografía Hay 1 comentario.

Loca Locuacidad

pluma.jpgNo hay genio sin un grano de locura. Aristóteles

La ciencia no nos ha enseñado aún si la locura es o no lo más sublime de la inteligencia. Edgar Allan Poe

Hay un placer en la locura que sólo los locos conocen. John Dryden

Ven a dormir conmigo: no haremos el amor... él nos hará. Julio Cortázar

El amor sin admiración sólo es amistad. George Sand

Un hombre no aprende a comprender nada a no ser que lo ame. Johann Wolfgang von Goethe

El único idioma universal es el beso. Louis Charles Alfred de Musset
Lunes, 28 de Febrero de 2005 19:39. Previsualizar. Tema: Citas célebres No hay comentarios. Comentar.