DisparodeNieve |
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He estado alejado de este mundo virtual desde hace un tiempo y, la verdad, no tengo ni la menor idea por que debiera continuar allá lejos ni tan siquiera por que acercarme... No se trata de una apertura por alegría... He aprendido algo durante estas últimas semanas, tan sólo algo: nadie puede cambiar, la personalidad es inherente a cada uno y todo afán de cambio supone una pérdida completa de tiempo. El que es extrovertido, lo será el resto de sus días, el que es tímido, igual, el que se crea estos melodramas donde al final el protagonista cambia para mejor, pues que viva una película, pero que tenga cuidado al caer de la burra, porque se encontrará con su realidad. ¿A qué viene esto? No lo sé. Son las doce y media de la mañana de un sábado, estoy en una facultad muy chula y he venido aquí con unas colegas a pillar pelis de esas que se etiquetan casi como desaparecidas del mundo -parece que hemos tenido suerte-. Ellas discuten a su modo: - Venga, si llevamos Suspense (Jack Clayton, 1961), lo preparo todo para el picnic en Montjuïc. - ¡Jo!, es que El intendente Sansho (Kenji Mizoguchi, 1954) nos viene de puta madre para el trabajo sobre la muerte alegórica en cine. - A ver, Toño, ¿qué opinas? - A mí me da igual, ya he visto las dos, pero no me importaría volver a ver Suspense, aunque me gustan más los bocatas de Carol. Decidid vosotras. - ... - ... - Coged las dos. Mis días están cambiando, que no yo. Me acuesto a la una, una y media, me levanto a las cinco y media, seis, y todo esto sin mi famoso despertador PEEE, PEEE, PEEE... y sin contar los fines de semana. Y no es sólo eso: una vez me acuesto ya empiezo a notar que estoy perdiendo el tiempo. Y no sólo eso: apenas duermo en ese margen de tiempo que estoy acostado, hago un repaso habitual de todo: resulta casi increible cómo uno puede recordar prácticamente al pie de la letra conversaciones e imágenes que tuvieron lugar un tiempo atrás. Y no sólo eso: apenas como: desayuno muy pronto y, a veces, hasta la cena no vuelvo a probar bocado. ¿Hambre?, ¿debilidad?, yo qué sé. Últimamente le intento dar al cuerpo casi todo lo que me pide... resulta extraño que no me pida nada. Resulta extraño que esto me suceda en todos los sitios menos en mi casiña y en mi camiña de Boiro, allí no hay dios que me levante, bueno, sí hay uno... Cuando los días duran tanto uno hace cantidad de cosas; cuando uno se acostumbra a hacer cantidad de cosas, siempre le parecen pocas y necesita más tiempo. En la escuela de cine me va bastante bien, prácticamente ya tengo encaminado este curso desde hace un mes, o sea, ya he terminado los trabajos prácticos de Julio. Esto me permite seguir leyendo, viendo pelis, salir, sacar fotos, rodar, ... Hay a quien le parece extraño, pero este último mes tengo una media de dos películas y media por día... sin contar las pelis a las que tengo que volver por trabajo ni los fragmentos que tengo que analizar... Sigo averiguando qué tema escoger para la tesis doctoral, sigo leyendo, ... ¿Qué siento? Siento que estoy recopilando más datos que nunca. No es normal. ¿Inconvenientes? Estoy desconectado del mundo... En fin, ellas, ya se han decidido... Haré aquí un breve comentario sobre las pelis que pueda... Me queman las muñecas, ¿sangre caliente? ********************************** Backbeat (Iain Softley, 1994). Prehistoria de The Beatles. Recuerdo haberla visto hace muchos años y, francamente, guardaba un mejor recuerdo. Esta vez me he encontrado con unos diálogos pésimos y una subtrama cliché. Los actores agarrotados, eso sí... modelitos. ¡Vaya atraco! Crash (Paul Haggis, 2004). A medida que iban pasando los minutos yo me iba poniendo de mal humor, es tan sólo un modo de decirlo, quizá me iba encendiendo, prendiendo, calentando... y todo por el guión. Qué guión tan sencillo y ... qué difícil es llegar a escribir uno así. Me ha encantado la estructura. Una semana después le dieron un Óscar, pero bueno, ya sabemos que esos premios responden únicamente a la industria: de eso habría que hablar en otra ocasión. Los dos lados de la cama (Emilio Martínez Lázaro, 2005). Una birria de film. Es una pena que se hayan gastado película y película de 35 mm. El otro lado de la cama fui a verla dos veces al cine, era otra película, otra época. Airbag (Juanma Bajo Ulloa, 1997). La primera vez que vi esta película me entusiasmó, ahora me simplemente me divierte. En su día fue la más taquillera de la historia de la cinematografía española, ¿por qué al director no le financiaron otra y tuvo que hacer de tripas corazón para rodar por su cuenta Frágil (2005)? Así está el cine español... Frágil se estrenaba la misma semana que la cosa esta que hizo el albañil sin callos, Ricardo Bofill... No hace falta que diga quién salió con más copias... ¿verdad? Arquitecto: generalmente, ese hombre ingenioso y de muchas luces que en campo abierto se calza un ridículo casco por miedo a los meteoritos... Personalmente, admiro la obra de Bajo Ulloa: desde sus cortos a sus largometrajes. Pienso que es de lo mejorcito que ha salido de este país en la última década y, además, es diferente. ¿Has visto Frágil? (Por cierto, ni nombrada en los Goya... ¡Industria, industria!) The man who knew much (Alfred Hitchcock, 1956). No es de las mejores del británico, pero es que su nivel está muy alto. Fight Club (David Fincher, 1999). Cuando la vi yo solito en el estreno, allá en Área Central (Santiago de Compostela), me había impactado la violencia; ahora valoro, sobre todo, la puesta en escena, la dirección de arte, el montaje y ... este modo de ver el mundo al que nos tiene acostumbrados Fincher. Las horas del día (Jaime Rosales, 2003). ¿Por qué esta película, que en apariencia no tiene nada, engancha hasta su final? No lo sé. Estos trucos de guión que uno tarda en conocer. Lo que no apoyo son esas subtramas sin cerrar. The race to save 100 years (Scott Benson, 1997). Interesante documental sobre cómo se debiera conservar el cine y cómo se conserva en realidad. ¿Sabéis que tan sólo se conserva el 15% del cine insonoro? Sunset Boulevard (Billy Wilder, 1950). Obra maestra. Y es que hay quien queda atrapado en el pasado y se vuelve loco. The third man (Carol Reed, 1949). Obra maestra. El último plano de la obra es uno de los más bellos que he visto. Four rooms (1995, Allison Anders, Alexandre Rockwell, Robert Rodríguez, Quentin Tarantino). Cuatro cortos de actores. Divertidísima. Un Tim Roth espectacular. El mejor, quizá el de Robert Rodríguez. Strangers on a train (Alfred Hitchcock, 1951). Gran obra con moraleja. Posiciones de cámara que sólo se le ocurren al genio. Everyone says I love you (Woody Allen, 1996). En esta obra Allen hace viajar su humor casi hasta el absurdo. Escena del baile muy hermosa. Por cierto: ¡musical! Vanya on 42nd Street (Louis Malle, 1994). Me ha costado. Toda la obra es el ensayo de una obra de teatro. Muy interesante, complicada. The apartment (Billy Wilder, 1960). Una de las mejores películas de la Historia, quizá por encima de Citizen Kane (Orson Welles, 1941). Pero, bueno, no es posible ni conveniente hacer comparaciones. Un guión de escuela, perfecto. Tesis: más importante que la ambición, el dinero y una vida que no te gusta, es el amor. Eyes Wide Shut (Stanley Kubrick, 1999). Creo que Kubrik es el director exquisito por excelencia, perfeccionista hasta la muerte. La escena de ella fumando un porro y contándole a su marido que también ha sentido la tentación de la carne le pone a uno la piel de gallina. Por cierto, ¿con qué última palabra podría expresarse un personaje de Kubrik? Quizá uno pensara que habría que buscar algo muy fino, él escogió: fuck! Haré una pequeña mención a otras pelis... que quizá merecieran mucho más, pero el tiempo aprieta: Toy Story (John Lasseter, 1995). Risas. Está plasmada la historia de Don Quijote de la Mancha, con la que te ríes más, un individuo que se cree un superhéroe y al final descubre que no lo es, pero que actua como tal. Hasta el infinito y más allá. ¿Recuerdas? Habana Blues (Benito Zambrano, 2005). Cuando la música todavía te hace soñar. Qué recuerdos. Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960). Vaya banda sonora de Bernard Herrmann y vaya plano cenital que se saca de la manga. La vida es silbar (Fernando Pérez, 1998). Producción cubana. Una metáfora sobre la vida de diferentes personas en La Habana. Ópera Prima (Fernando Trueba, 1980). Buenos diálogos, artificiales, pero sentidos. Personaje principal trabajado. Buena Vista Social Club (Wim Wenders, 1999). Documental sobre los grandes artistas del son cubano. Imprescindible. The night of the hunter (Charles Laughton, 1955). De lo mejorcito que he visto. Fotografía, puesta en escena y actores (en este orden). Syskonbädd 1782 (Vilgot Sjöman, 1966). Gran día en la Filmoteca de Barcelona con charla con el director. Comentarios sobre la censura, el sexo y su mano a mano con Ingmar Bergman desde que ambos tenían 17 y 23 años. Irreversible (Gaspar Noé, 2002). Violencia explícita. Hay quien admira esta película porque alcanza su objetivo: revolverle el estómago al espectador. Yo les contesto que cualquiera lo puede hacer filmando cómo le machacan a uno la cabeza con un extintor o cómo violan a una mujer, lo difícil y artístico es conseguirlo sin rodar esos planos. Por favor, no más cámara al hombro gratis... Estructura reversible. El Decameron (Pier Paolo Pasolini, 1971). Adaptación de los cuentos de Giovanni Boccaccio en una película donde se trata la sexualidad de un modo diferente y banal. Interesante. Dentro de La triogie de la vie. Los mejores años. Documental español sobre Compay Segundo. No va más allá de una simple presentación. Muy corto. Suite Habana (Fernando Pérez, 2003). Documental voyeur cubano. Obra maestra del género. Mezcla de naturalismo y humanismo... Muy triste... Qué recuerdos, de nuevo. Hay quien ya no tiene sueños... Comprobadlo. Moulin Rouge! (Baz Luhrmann, 2001). La vuelvo a ver y ahora me enfrento a ella, claro, me trae rrecuerdos... Pero bueno, por otra parte, destaco el montaje y el tratamiento del color... Los actores... De todos modos, me ha decepcionado lo superficial que en realidad es, ¡qué pastelada! La leggenda del pianista sull’oceano (Giuseppe Tornatore, 1999). Adaptación de la novela Novecento, de Alessandro Baricco. Prefiero... las dos obras, son totalmente independientes. A veces, siento que se me olvidan las caras de las personas... pero aparecen por arte de magia en las películas... Preciosa. The Godfather I, II, III (1972, 1974, 1990), Francis For Coppola. Obra mestra. Meca del cine. Tsotsi (2005), Gavin Hood. Primer acto de impacto, descenso en la segunda mitad del segundo acto -cuando menos se necesita- y tercer acto perfecto -menos de un minuto-. Guión muy marcado. Les amants (1956), Louis Malle. ¡Qué difícil es el amor! The innocents (1961), Jack Clayton. Profesor del género, gran purista. De aquí sigue bebiendo Amenábar... y lo que le queda... Tout va bien (1972), J. L. Godard. Film no político sobre política. Cyrano de Bergerac (1950), Michael Gordon. Pifia: desentenderse de la rima. Los otros (2001), Amenábar. Me sorprendió la economía en las posiciones de cámara. Muy bien. Inconscientes (2004), Joaquín Oristrell. Viva Leonor. Un chien andalou (1929), Buñuel. Me ha superado, tendré que volver a verlo. Gone with the wind (1939), Victor Fleming. ¡Qué technicolor! ¡Qué decorados! ¡Viva el cine! Charada (1963), Stanley Donen. Audrey... Torapia (2004), Karra Elejalde. Con lo que me gusta Elejalde y mira que la chafa, ¡vaya película más mala! Volver (2006), Pedro Almodóvar. La mejor película de Almodóvar y Penélope Cruz... Obra maestra del cine español... Hum!!! Planos cenitales... Ya es tarde... me voy a Montjüic. Fecha: 05/04/2006 14:44. Fecha: 05/04/2006 23:47. Fecha: 06/04/2006 02:02. Fecha: 06/04/2006 14:26. Fecha: 07/04/2006 01:05. Fecha: 23/05/2006 19:27. |