DisparodeNieve |
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Llegado un punto, todos necesitamos momentos de inflexión en nuestras vidas, incluso Disparo de Nieve los necesita, aunque sean cortos y escasos. Así que voy a aparcar por ahora ciertos temas para volver a comentar muy por encima los films que poco a poco -lo de poco a poco es un decir- tengo la ocasión de visionar. No se trata de una crítica rigurosa, sino que no pasan de ser notas en servilletas. Hace tiempo, dedicaba una entrada para cada película, pero a estas alturas resulta harto complicado y, ¿por qué no decirlo?, cansino. No estoy tan pirado. De todos modos, hoy no comentaré los films que crea que deben tener una entrada para ellos solos o en relación con otros... Además, ya que hace tiempo que los vi, quizá sólo describa la sensación que me queda tras meses o semanas..., ya que no los tengo muy frescos. Y, bueno, como tengo una hora por delante y no hay mucho movimiento por la mediateca, pues me pongo manos a las obras. It's a wonderful life (Qué bello es vivir, 1946), de Frank Capra. La primera película con la que me encontré al llegar a Barcelona. Os lo podéis imaginar: un verano que se acaba, despedidas, aeropuerto, túneles, cuatro paredes..., desánimo. La historia que nos presenta Capra trata acerca de la vida y del valor que se le da a lo que nos rodea. En un momento de depresión, en el que desearíamos estar muertos, se nos muestra cómo sería la vida si nosotros nunca hubiésemos existido... Y llega el momento de la recapacitación: aprecia lo que tienes, porque todavía no te has dado cuenta de que lo tienes todo. Muy recomendada. Det sjunde inseglet (El séptimo sello, 1956), de Ingmar Bergman. Una obra maestra. Un caballero de la Edad Media, Antonius Blovk, retorna al hogar tras los combates de las Cruzadas. Una compañera de espera, la Muerte..., y él decide retarle a una partida de ajedrez. Mientras juegan, el diálogo y las imágenes nos llevan por paisajes temáticos tan interesantes como la vida, la muerte, Dios o el amor: mis temas preferidos. Camera Buff (Amator, 1979), de Krzysztof Kieslowski. Este film está considerado un drama, tiene un tono melancólico y un ritmo pausado, pero a mí me parece casi una comedia. Al personaje principal le regalan una cámara de Super 8 que termina siendo una obsesión para él, hasta el punto de perder a la mujer, de no hacerle ni caso a su hijo recién nacido, etcétera. A mí me parece tan cómico... que en los momentos más dramáticos haga el gesto del encuadre con los dedos... para imaginarse cómo quedaría en imágenes. Es interesante. En la ciudad (2003), de Cesc Gay. Película coral donde se muestran los problemas de las relaciones amorosas en una ciudad como Barcelona, aunque podría tratarse de otro lugar cualquiera. Sólo por ver la actuación de Eduard Fernández ya merece la pena, pese a que parte del casting no esté a su altura. A veces, con poco dinero se hacen buenas historias. Y el guionista es uno de nuestros profesores... ¿Os imagináis encontraros en una cafetería con Leonor Watling...? Chimes at Midnight (Campanadas a medianoche, 1965), de Orson Welles. Hollywood también comete errores, y dos de los más sonados fueron denostar tanto la obra de Hitchcock como la de Welles, dos de las cumbres del séptimo arte... Recomiendo ver esta película en un momento tranquilo, descansado... Rodada en España, el director da una clase magistral de cómo hacer un film que parezca una superproducción con muy poco dinero. A Farewell to Arms (Adiós a las armas, 1932) Frank Borzage. Adaptación de un texto de Hemingway. Historia de amor entre un soldado italiano y una enfermera británica durante la Primera Guerra Mundial. Carrie (1976), de Brian de Palma. Brian de Palma consigue crear un ambiente bastante diferente al que me tenían acostumbrado las películas de terror, gracias a un especial tratamiento de la imagen y de la banda sonora. El reparto supera mis expectativas, pero no me interesan demasiado este tipo de historias. Blue Velvet (Terciopelo Azul, 1986), de David Lynch. Paranoia lynchiana. Resulta muy vistoso cómo trabaja con los pequeños objetos y con los colores. Hizo The Straight Store... esta merece una entrada aparte... o casi una web entera... Scanners (1980), de David Cronenberg. Me provocó dolor de cabeza y consiguió irritarme. Veinte años después, Cronenberg nos regala cosas como A history of violence, pero estos inicios... uy uy uy. No puedo más, y todavía me quedan demasiadas... Un bico, rulas... |