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Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2006.
Las bicicletas son para el verano (1983), de Jaime Chávarri. Interesante visión de la Guerra Civil española, que recuerda a la que después daría Roman Polanski en 2002 con The Pianist, en cuanto a que el belicismo está prácticamente alejado de los campos de batalla y se muestra cómo una familia o un hombre viven la guerra. Siento esta comparación, personalmente el film de Polanski me parece una obra maestra de la que ya hablaré en otra ocasión. De la película de Chávarri destacaría la actuación de una adolescente Victoria Abril, en cambio, atacaría un poco la adaptación de la obra teatral de Fernando Fernán-Gómez, los diálogos son más propios de un tablado que de una pantalla: falta criba y depuración. My life without me (Mi vida sin mí, 2002), de Isabel Coixet. El guión de Coixet basado en el relato Pretending the bed is a raft de Nanci Kincaid, tiene ciertos momentos brillantes, sin embargo, no entiendo cómo la crítica mantiene una opinión medianamente favorable de una película en la que falla un elemento importante: los actores, que no saben ni entonar, ni mirar, ni estar…; la culpa siempre es del director, claro. Es una pena que la historia original sea interesante y no se haya rematado bien el trabajo. Hace poco más de un año iba arrastrando mis pies por las Ramblas en una mañana de domingo cuando todavía Lorenzo no asomaba. Poco más que yonkis, maricones y putas pululaban por la calle, así que de nuevo recurrí a la música mientras caminaba hacia el puerto para no hacer nada. Hace diez años no me hubiera creído que en un aparato tan minúsculo pudiese llevar tanta música y gratis, aunque sí me lo hubiera imaginado. Entre todo, elegí la discografía de Los Rodríguez y parte de la de Andrés Calamaro, necesitaba escuchar hablar en español, y no sólo eso, en español más o menos correcto –odio que la gente se exprese de modo tosco, pero no lo digo–. Y no es que Lázaro Carreter haya colaborado con estos músicos argentinos, pero era lo que más tenía a oído. Las aguas del mediterráneo son tan aburridas en comparación con las atlánticas que al momento de presenciarlas la atención se desvía hacia otro lugar, en esta ocasión se desvió hacia las letras. Recuerdo que empecé a escuchar algún que otro tema de Los Rodríguez allá por 1994, ya habían editado Sin documentos –creo que su mejor trabajo–. Frases como quiero ser el único que te muerda la boca o hasta nuestras diferencias se parecen solían salir de aquella mirada lucense; años más tarde una preciosa sonrisa seria me decía con la ayuda de un viejo casete: no sé qué quiero, pero sé lo que no quiero, sé lo que no quiero y no lo puedo evitar, puedo seguir escapando y aún lo estoy pensando, lo estoy pensando pero estoy cansado de pensar. Nunca me había parado a escuchar detenidamente y sin compañía las letras de Calamaro. Esa mañana sí. Lo admiro. Hace también un año, cuando tuvo problemas personales, leí una entrevista en la que decía que no se acordaba de la mitad de las letras que él mismo escribió, que estaba hundido, que lo dejaba, que sólo vivía para llorar. Esas canciones no nacen de la nada. Hace un mes vino a Barcelona y llenó el estadio…, se lo merecía. Lo admiro. Copa rota por la ingrata que se fue. Una noche como un loco 14 de diciembre ¿Qué es lo que me ocurre, amigo mío? ¡Estoy horrorizado de mí mismo! El amor que siento por ella, ¿no es el más santo, el más puro, el más fraternal? ¿He abrigado jamás en mi alma un deseo culpable? No quisiera afirmarlo, y ahora ¡sueños! ¡Qué razón tenían quienes atribuían tan contradictorios efectos a poderes extraños! ¡Anoche...! me estremezco al decirlo, la tuve entre mis brazos, fuertemente estrechada contra mi pecho y cubrí con un sinfín de besos su boca balbuciente de amor; ¡mis ojos nadaban en la embriaguez de los suyos! ¡Dios mío! ¿Merezco castigo por gozar todavía ahora de esa dicha, y evocar ese ardiente placer en lo más íntimo de mi ser? ¡Lotte! ¡Lotte! ¡Ya no tengo remedio! Mis sentidos están trastornados, desde hace ocho días no tengo ya ni fuerza para pensar y mis ojos están inundados de lágrimas. No me encuentro bien en ninguna parte y en todas me siento bien. Nada deseo, nada pido. ¡Sería mucho mejor que me fuera! El lunes 21 de diciembre temprano, escribió a Lotte la siguiente carta que después de su muerte se encontró cerrada en su escritorio, y que le fue entregada y que voy a publicar por párrafos sueltos siguiendo el orden en que, según las circunstancias, parece haberla escrito. «Está decidido, Lotte, voy a morir, y te lo comunico sin exaltación romántica alguna, serenamente, en la mañana del día que te veré por última vez. Cuando leas estas líneas, amada mía, la fría tumba cubrirá ya los restos yertos del inquieto desdichado que no conoce en los últimos instantes de su vida placer mayor que estar conversando contigo. He pasado una noche terrible y... ¡ay!, una noche benefactora; ella es quien ha fijado y determinado mi decisión: ¡Quiero morir! Cuando anoche me separé de ti en la terrible excitación de mis sentidos, ¡cómo se agolpaba todo en mi corazón y cómo esta mi existencia sin esperanzas ni alegrías junto a ti me amordazaba en horrible frialdad! Apenas llegué a mi habitación, caí de rodillas fuera de mí y.,. ¡oh Dios mío!, tú me concediste el último bálsamo de las lágrimas más amargas! Mil proyectos, mil ideas se agitaban en mi alma, pero al fin me vino un pensamiento firme, el último y el único pensamiento: ¡Quiero morir! Me acosté y por la mañana al despertar, sosegado, continuaba firme y aún más fuerte en mi corazón: ¡Quiero morir! -No es desesperación, es certeza de que ya he concluido y de que me sacrifico por ti. ¡Si, Lotte! ¿por qué iba a silenciarlo? Uno de nosotros tres debe desaparecer, y ¡ése quiero ser yo! ¡Oh, amada mía! en este corazón desgarrado, a menudo se ha ido filtrando la horrible idea de... ¡matar a tu marido!... ¡a ti!, ¡a mí! Sea pues. Cuando subas a la montaña una hermosa tarde de verano acuérdate de mí, de cuántas veces he recorrido el valle, y entonces dirige la vista hacia el cementerio, hacia mi tumba y verás cómo el viento mece la alta hierba al fulgor de los últimos rayos. Estaba sosegado cuando empecé a escribir, pero ahora lloro como un niño al volverse todo tan agitado a mi alrededor.» Un vecino vio el fogonazo y oyó el disparo, pero como todo volvió a quedar tranquilo no prestó mayor atención. -------------------------------------------------------------------------- ¿Hay algo mejor que leer? Releer. Las desventuras del joven Werther, Johann Wolfgang Von Goethe. Me regalé esta preciosidad de historia el 20 de diciembre de 2002, como dice el tiquet, a las 13:13:56 en la librería Abraxas. Ya no sé las veces que volví sobre él. Nos depuramos mediante lágrimas. ¿Qué he hecho yo para merecer esto? (1984), de Pedro Almodóvar. A veces uno hace las cosas por obligación, de mala gana y termina llevándose una sorpresa. Vaya estilo personal el de nuestro director más colorista, quizá no sea de mi total gusto, pero esta película en concreto me hizo sentir cosas. Si alguien me lee el guión y me dice que está escrito a finales de los años noventa, me lo creo: parece que se actualiza constantemente o que yo me he quedado atrás. Me alegra ver a una notable Carmen Maura esnifando pegamento y también a un Gonzalo Suárez actuando, bastante decadente por cierto, pero cómico. Hace dos años le hice una entrevista muy amistosa en Vigo, lo pasamos bastante bien. Driving Miss Daisy (1989), de Bruce Beresford. Una historia oculta de cariño, amor. Varias lágrimas cubrieron las mejillas de mi acompañante ese día cuando Hoke Colburn (Morgan Freeman) le da de comer en la boca a Daisy Werthan (Jessica Tandy): hay que verlo. King Kong (2005), de Peter Jackson. Dura tres horas, pero le sobra una. No me apetece hablar mucho sobre esta película, no porque no me interesase, sino porque hoy me estalla la cabeza. Tan sólo me gustaría decir que la subtrama, la de un guionista que vive en una jaula y un director egocéntrico, es tan real... Me gusta que la chica se la lleve el guionista, sí señor. MIENTRAS YO TE BESABA... Mientras yo te besaba ------------------------------------------------------ TU AMOR, AYER TAN FIRME... Tu amor, ayer tan firme, es tan ajeno, El mal que hiciste lo tomé por bueno; Mi corazón te tiene tan presente ------------------------------------------------------------ HOY ENCUENTRO, TEMBLANDO YA Y VACÍA... Hoy encuentro, temblando ya y vacía, Acordarse del agua en la sequía Hoy me pasa el amor de parte a parte. Temo girar los ojos y no verte. -------------------------------------------------------- ME SORPRENDIÓ EL VERANO TRAICIONERO Me sorprendió el verano traicionero Vengan nieve y granizo, venga enero, Suelta la vida al viento falsos lazos: ------------------------------------------------------------ QUIZÁ EL AMOR ES SIMPLEMENTE ESTO *********************************************** Antonio Gala ********************************************** Hablar con los textos, conocer grandes historias, sentir lo que sienten, ..., y volver a leer. ***************************************** Uno de los besos más bellos de la literatura. No a las palomas concedió Cupido Estrofa XLII, Fábula de Polifemo y Galatea, Luis de Góngora. ********************************************** Por favor, que nadie pierda el tiempo viendo Cuba-Libre (2005), de Rai García (foto). Yo no gasté ni un duro en las salas, me llegó una copia de la Academia -yo no haría ni una sola copia-. ¿Cómo se puede gastar dinero en esta bazofia? El cine español está en el lugar donde se merece, salvo casos aisladísimos de genios y cineastas correctos. Lo más aberrante es que en la web de la película -que mejor sería llamarla video casero mal hecho- pone: carcajada inteligente. Siento vergüenza ajena. |