DisparodeNieve |
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Au revoir les enfants (Adiós muchachos, 1987), de Louis Malle. El director francés, uno de mis preferidos, presenta una historia llena de ternura y sinceridad. Los ojos de los dos protagonistas resumen el film. Hermoso. Un lugar en el mundo (1992), de Adolfo Aristaráin. Una historia que trata sobre la búsqueda, del encuentro con esas pequeñas cosas que son las más grandes, como ya he dicho en otras ocasiones. Aristaráin nos lleva de la mano hasta llegar a los últimos quince minutos donde uno ya está preparado para sentir muy adentro aquello que busca. En cierto modo, me recuerda a Lugares Comunes (2002), del mismo director, el fondo sentimental no ha cambiado. Cuanto más vivo, menos me fio de las ideas y más de las emociones. Una maravilla emotiva. The Pursuit of Happyness (En busca de la felicidad, 2006), de Gabrielle Muccino. Quien nos había entretenido con L’ultimo bacio (El último beso, 2001), parece caer en las redes del sueño americano, que no es más que humo contaminado. Film inmaduro. Sonatine (1993), de Takeshi Kitano. Dicen que se trata de una obra maestra, creo que podría estar muy cerca. La perrera (2005), de Manuel Nieto Zas. Nada en la nada. Tedioso. Green Street Hooligans (2005), de Lexi Alexander. Film donde de nuevo se pone de manifiesto la mala y ya conocida educación británica... Pésima realización que no se pudo suplir ni en el montaje. Innecesaria. The Fabulous Baker Boys (Los fabulosos Baker Boys, 1989), de Steve Kloves. Película entretenida sobre una pareja de músicos interpretada por Jeff Bridges y Beau Bridges que deciden contratar a una fabulosa cantante, Michelle Pfeiffer. Correcta dirección y agradable historia. Lock, Stock and Two Smoking Barrels (Lock & Stock, 1998), de Guy Ritchie. ¡Olé! Hay que verla. París-Tombuctú (1999), de Luis García Berlanga. No me explico cómo lleva esa firma. Pésima. Crash (1996), de David Cronenberg. Ni tanto ni tan poco. Un film hecho desde las entrañas, Cronenberg está en cada choque, en cada herida, en cada relación sexual, … es Cronenberg. Birth (Reencarnación), de Jonathan Glazer. El aclamado director de videoclips nos presenta una premisa tremenda: el difunto marido de una mujer (Nikole Kidman) vuelve reencarnado en un niño de diez años para intentar impedir su nuevo matrimonio. Es una pena que el guión se desinfle a la media hora. Incompleta. White Hunter, Black Heart (Cazador blanco, corazón negro, 1990), de Clint Eastwood. Un clásico que nunca falla. The final cut (La memoria de los muertos, 2002), de Omar Näim. Un film sobre el montaje de la memoria de los muertos, sobre sus recuerdos. El guión deja mucho que desear… deseamos demasiado… [REC] (2007), de Jaume Balagueró y Paco Plaza. Inverosímil, incoherente y, lo peor, tramposa. High crimes (Toda la verdad, 2002), de Carl Franklin. Film de juicios donde no llegamos a picar el anzuelo. Floja. Not another teen movie (No es otra estúpida película americana, 2001), de Joel Gallen. Parodia sobre las comedias de adolescentes estadounidenses en la que se ponen en juego todos los arquetipos. Saben lo que se hacen, aunque no hagan nada. The devil wears Prada (El diablo se viste de Prada, 2006), de David Frankel. Comedia muy interesante, quizá de las que no pasen a la historia, pero de las que sí nos pueden hacer pasar un buen rato. Ágil y sexy. A Guide to Recognizing Your Saints (Memorias de Queens, 2006), de Dito Montiel. Indiferente. The Deer Hunter (El cazador, 1978), de Michael Cimino. Una pequeña obra de arte con grandes momentos de interpretación por parte de Robert De Niro, Meryl Streep, Christopher Walken, John Savage, George Dzundza, John Cazale, Amy Writght y Joe Grifasi. My left foot (Mi pie izquierdo, 1989), de Jim Sheridan. Daniel Day-Lewis: magnífico. Gran film. Fados (2007), Carlos Saura. Da gusto comprobar cómo todavía quedan directores que saben lo que quieren. Fados supone el cierre a Flamenco (1995) y Tango (1998). Aquí ya no hay historia, sino que son sucesiones de actuaciones musicales, donde sí se respeta el estilo fotográfico de las anteriores películas. Der letzte Zug (Último tren a Auschwitz, 2006), de Joseph Vilsmaier y Dana Vávrová. Cómo llevar el film dentro de un vagón de tren… excelente dirección y elección de planos, aunque poca verosimilitud en cuanto a hechos históricos. Conmovedora. Brokeback Mountain (2005), de Ang Lee. Pese a su éxito, personalmente no me agradan los films de Lee, exceptuando Wo hu cang long (Tigre y dragón, 2000). Sin embargo, admito que en Brokeback Mountain se ha acercado al tempo que me atrae. |