DisparodeNieve |
![]() http://disparodenieve.blogia.com |
|||||
|
|
Se muestran los artículos pertenecientes a Agosto de 2007.
Sólo me queda recordar lo que disfruté con L'Eclisse (1962) o Blowup (1966) y su exquisita estética. Disparo de Nieve apenas produce nada, todo se lo queda el cielo estrellado, la copa paliativa, las arenas de los pies y un cierto orvallo madrugador tras las lágrimas de San Lorenzo -o a San Lorenzo-... De todos modos, de vez en cuando me acuerdo de ti, seas quien seas, seas como seas, estés donde estés, hagas lo que hagas... y comparto un film que también trata sobre esto: ... Hedwig and the Angry Inch (2001), escrita, dirigida e interpretada por John Cameron Mitchell... Una original historia de amor con el aliciente de ser un gran musical pop-rock. The origing of love: Donde los sueños se vuelven sólo sonrisas, un lugar medio escalón más abajo. Sommarnattens leende (Sonrisas de una noche de verano, 1955), de Ingmar Bergman. El director sueco siempre nos presenta su característico modo de ver la vida, en este caso, una nueva lectura de la obra shakesperiana. Un film para entretenerse en una noche de verano y en el que aparecen tantos elementos del mundo interior de Bergman -amor, muerte, azar, ...-, como notables interpretaciones, pero que, sin embargo, no alcanza a mantener un ritmo estable para el ánimo ni mucho menos para la atención. De todos modos, una obra mediocre de Bergman es una buena película en el canon fílmico. La lenta máquina del desamor, Julio Cortázar UN POEMA DE AMOR No sé. Lo ignoro. Al fin como una rosa súbita, ¡Qué trueno sordo Después Es un amor así, Hecha Nicolás Guillén (Cuba) El justo medio de una borrachera madre no se alcanza hasta que uno pierde por completo el control de las ventanas de la nariz y todavía se está a tiempo de no perder todo lo demás, Lorenzo lo sabe, se acerca a la camarera y pide otra copa: él ya ha perdido, lo demás no importa. No ha sido invitado a conversar, tampoco se incita. Años en una burbuja. A veces mueve los labios, se susurra algo y dibuja una sonrisa penitente, la vista perdida. Saca la copa a la noche. Sentado sobre una piedra observa sin ver cómo han ido cambiando las cosas a su alrededor, se palpa las yemas de los dedos y no nota nada, trago a trago se le va yendo su tiempo. Un chico gesticula violentamente mientras habla por teléfono, no se escucha nada: la música. Lorenzo recoge las piernas, abre paso a una pareja de jóvenes que van de la mano, enamorados. Un trago y vista al cielo, piensa: ¿cómo es posible que el estado de ánimo de uno dependa de otra persona? Lorenzo no tiene teléfono, tampoco una mano que se tienda. Cierra los ojos, se imagina una isla… solitaria, llena de plantas y árboles, algunos pájaros de colores y todo el tiempo. Acostarse con todas las estrellas. Una voz le dice que no beba más. La isla. Je t’aime. *** París, je t’aime (2006), de Olivier Assayas, Frédéric Auburtin, Gérard Depardieu, Gurinder Chadha, Sylvain Chomet, Joel Coen, Ethan Coen, Isabel Coixet, Wes Craven, Alfonso Cuarón, Christopher Doyle, Richard LaGravenese, Vincenzo Natali, Alexander Payne, Bruno Podalydès, Walter Salles, Daniela Thomas, Oliver Schmitz, Nobuhiro Suwa, Tom Tykwer, Gus Van Sant. Film compuesto por dieciocho cortometrajes que giran en torno a sendas historias de amor narradas desde puntos de vista diferentes, aunque el estilo personal es un grado. Destaco, sobre todo, lo trágico-bello de Oliver Schmitz, lo cómico-absurdo de los Coen, lo real-ilusorio de Isabel Coixet y lo dramático-obsesivo de Nobuhiro Suwa. Todo lo demás no pasa de resultar mediocre. Aún así, me quedo con Faubourg Saint-Denis, de Tom Tykwer, una historia de amor-desamor entre el personaje interpretado por Natalie Portman y un chico ciego. |
|||||