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Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2007.
Llevaba unos días un tanto oscuros y me dije, Toño, recurre a lo infalible: Peter Sellers. Y es infalible porque ya lo había probado en otras ocasiones, como, por ejemplo, en Dr. Strangelove (1963), de Stanley Kubrick, y en The Party (1968), de Blake Edwards. Y es infalible porque uno se ríe con todo y consigo mismo. Esta vez me he encontrado con Casino Royale (1967), de John Huston, Kenneth Hughes, Val Guest, Robert Parrish y Joseph McGrath, más unos nombres nada conocidos en el reparto: Jean-Paul Belmondo, Ursula Andress, David Niven, Woody Allen, Joanna Pettet, Orson Welles, Deborah Kerr, William Holden, Charles Boyer, Peter O'Toole... En fin... que me quiten... lo visto... Un biquiño. Esta tarde he tenido una experiencia diferente en cuanto a la escritura y lectura de guiones. Mientras yo tenía en mis manos el guión de Princesas (2005), de Fernando León de Aranoa, frente a mí estaba Candela Peña interpretándolo. Creo que ha sido muy interesante conocer de primera mano cómo se enfrenta un actor a la lectura del guión. Una chica especial que come croissants de chocolate. Estaba en medio de un océano, de un océano gris, de un océano vivo, agitado por un viento ensordecedor, sin tierra a la vista. Una brazada no me llevaba hacia ninguna parte, tal era la fuerza de la corriente. Desfallecido, me hice el muerto, que es fácil. Y noté cómo el agua intentaba metérseme dentro, escuchaba ya las goteras en mi interior. El sonido cesó, también el del viento, y en aquella marabunta de la naturaleza sólo se escuchaba mi respiración. Levanté la cabeza y a lo lejos vi, muy blanco, un inmenso velero que sólo recogía una pizca de brisa en el viento y avanzaba lentamente. De popa a proa fui observando la fotografía de todas las personas de mi vida, todas apagadas y estáticas, de pie, acostadas, conversando y sonriendo, saludables, bellas, escuchando una música que sólo sonaba en sus caricias. Comencé a gritar, a mover los brazos, a desencajarme para poder ser visto, para que me vieran, pero nadie notó mi presencia, nadie excepto una tímida mujer que me miraba fijamente desde la proa, sus labios entreabiertos y una taza entre sus manos. Desesperado, continué alcé la voz más allá del velamen y aleteé sin escuchar ni al mar ni al viento. Noté a mi derecha la presencia de un anciano, me vigilaba de pie y descalzo sobre las aguas, diciéndome sin palabras que no me moviese, prohibiéndomelo por consejo. Vencido, comencé a hundirme despacio, adentrándome en un mundo de burbujas y rayos de luz que se extinguían. Cerca de algún lugar, muy abajo, una imagen me arañó el alma, saqué fuerzas de donde no quedaba más que resignación y comencé a subir y a nadar hacia el barco. En el mismo sitio, con un suave movimiento de cabeza, el anciano negaba mi decisión. Nadé y nadé, y continué nadando. Llegué a la popa del barco, no era capaz de subir a bordo, tragué mucha agua. A contracorriente sobrepasé toda la eslora para poder ascender por la proa, de nuevo la mujer, mi contrapunto… Cegado, hundí la cabeza en el mar y di brazadas como un loco, me volví, le saqué ventaja, el barco estaba muy lejos y el anciano a mi lado. Me detuve junto a él mirando al barco y el tiempo se hizo eterno. El barco avanzaba, pero nunca llegaba y la angustia... El viejo posó su arrugada mano sobre la mía, una mirada suya, este también es mi barco, y supe que nunca llegaría. Muchos se habían marchado a otros lugares nadando o hundiéndose, nosotros nos quedamos allí…, en aquel lugar…, en medio de la nada…, observando tranquilos y en silencio, soñando con lo que ya nunca volveríamos a tener. Los aires difíciles (2006), de Gerardo Herrero. La adaptación cinematográfica de una de las obras de Almudena Grandes no es más que otra película española de esas que pasan sin pena ni gloria por las carteleras de los cines. De todos modos, en este caso no me extraña, el cine de este país tiene que dejar de ser tan estático, dejar de tener a dos personajes hablando durante minutos y minutos, las conversaciones se hacen largas y aburridas, etc. Falta puesta en escena, una elección más dramática del valor de plano, un sonido más trabajado, en fin, que falta casi todo. Aún así, lo que salvo de este film es la atmósfera que se consigue crear en momentos muy puntuales, un recuerdo nostálgico de veranos pasados o de momentos de tranquilidad a la orilla del mar. ************ Hoy es día de San José... ¡cómo se echan de menos las fiestas familiares! Un saludo... One Flew Over the Cuckoo's Nest (Alguien voló sobre el nido del cuco, 1975), de Milos Forman. Las mañanas de los domingos pueden vivirse de muchos modos. A nuestra edad –una cierta edad que no se dice– lo normal es combatir la resaca, más tarde quizá sea quedar con los colegas en un banco para discutir quien tiene el bastón más bonito o los dientes más modernos… ¡vaya! Bueno, ni alcohol ni dentistas a la vista, un domingo a las nueve de la mañana es muy buena hora para ver uno de los grandes filmes de Milos Forman y de Jack Nicholson. Me parece una obra fenomenal en la que se trata el tema de la libertad de varios modos diferentes. Lie with me (El diario íntimo de Laila, 2005), de Clement Virgo. La adaptación de los diarios de una adolescente, Tamara Faith Berger, éxito de ventas en los quioscos, que no en las librerías. Un film donde el abundante erotismo dotado de un cierto estilismo que tiende a lo plano ya deja de interesar para pasar a convertirse en algo vulgar, y seguramente no era la pretensión del director. Alguno de mis escasos lectores me dirán ¡aparta!, y déjame ver la peli, cuando les cuente que se narra la historia de una joven ninfómana veinteañera y que no hace otra cosa que ocuparse de sus asuntos. En fin, ni diálogos interesantes, ni actuaciones pasables, ni nada de nada. Parece una película realizada por un adolescente en plena edad del pavo con la extraña sensación de creer que lo sabe todo. Purple Rain (1984), Albert Magnoli. ¿Un film de ficción o un documental? Ni una ni la otra, se trata de un docudrama que nos cuenta un momento en la vida de un músico, Prince, donde The artist se encarna a sí mismo. Bueno, sólo la recomiendo para amantes de la música de este genio que tendría mucho que mejorar como actor. La banda sonora -canciones-: una maravilla... El embrujo de Shanghai (2002), de Fernando Trueba. El comentario que hice más abajo sobre Los aires difíciles, de Gerardo Herrero, podría repetirse en parte a propósito de la película del mayor de los Trueba. Se trata de una adaptación de una novela de Juan Marsé en la que en ningún momento el espectador siente que ya no debe cargar con el peso del papel y la tinta para centrarse en el de la luz y el sonido. De todos modos, se trata de una película de alto presupuesto donde se nota que los resultados obtenidos partían de intenciones más altas. No me creo la Barcelona de mediados de siglo XX, así como no funciona esa recreación de cine negro a modo de flashbacks. Como apunte gracioso, en el Cómo se hizo aparece un momento en el que Juan Marsé estaba en el set de rodaje. Una frase que tenía que pronunciar Ariadna Gil decía: Fulanito está arriba echado la siesta. Trueba defendía que estar echado y echando la siesta se podían unir así: echado la siesta. Y Marsé le explicaba que el tiempo verbal no coincidía. Trueba decía que escribía como hablaba… al final quedó así: Fulanito está arriba haciendo la siesta. ¡Ay, ay, ay! Dick Tracy (1990), de Warren Beatty. Me ha impresionado esta adaptación del famoso cómic, tanto en su guión, en sus personajes, en su atmósfera, pero, sobre todo, en su plasticidad. Y es que una vez más quien está detrás de esta fotografía es el señor Vittorio Storaro. Sólo con decir que ilumina calles con cientos de focos colocados milimétricamente… Ikiru (Vivir, 1952), de Akira Kurosawa. Un modo muy potente de mostrar cómo un administrativo, que lleva los últimos veinticinco años en su oficina, se da cuenta de que no ha vivido en el momento en el que le diagnostican cáncer. A partir de ahí os dejo a vosotros… Mucho ojo con el anticlímax… que dura media película. Es Akira Kurosawa... Little Children (Juegos secretos, 2006), de Todd Field. Película coral que trata sobre las ambiciones sentimentales de dos personas que no están a gusto en su matrimonio, pruebas cosas nuevas, pero vuelven al principio. Si el director quiere ofrecer alguna moraleja, creo que se ha equivocado de forma. Sale Jennifer Connelly... en fin... Junebug (2005), Phil Morrison. Me parece que se trata de una película independiente americana. Pareja que se conoce, se enamora, pero a la hora de las presentaciones formales… Tiene de interesante alguna actuación, pero tiende a caer en la monotonía de los temas de la sociedad media americana. Swing (2002), de Tony Gatlif. Una interesante película francesa sobre dos niños de diferentes razas y clases sociales –incluso de sexualidad difusa– interesados en los ritmos gitanos de, por ejemplo, Django Reinhard. Por hoy… llega… Happiness (1998), de Todd Solondz. Film coral que muestra algunos de los problemas de una minúscula parte de la sociedad actual americana, sobre todo, deteniéndose en aspectos de carácter interpersonal. Recomendada, ya veis, sin mucho rigor... Acabo de llegar... nadie en el aeropuerto... nadie en la estación... me espera Galicia... Canto I Proemio general En medio del camino de la vida, ¡Ay, que decir lo que era, es cosa dura, ¡Tan amarga es, que es poco más la muerte! No podría explicar cómo allí entrara, Llegué al pie de un collado dominante, miré hacia arriba, y vi ya la colina Entonces, la pavura un poco quieta, Y como quien, con hálito afanado así mi alma también, aun fugitiva, Cuando hube reposado el cuerpo laso, Y aquí, al comienzo de subida incierta, como no se apartase del camino Era la hora en que apuntaba el día, movió al nacer estas creaciones bellas; la hora y la dulce estación con su caricia: Veníame en contra el animal, hambriento, Y una loba asomó, que se diría De sus ardientes ojos la bravura Y como aquel que gana de seguida, así la bestia me tenía a raya Mientras que al hondo valle descendía, Al divisarlo en el desierto umbroso, Y respondió: "Hombre no soy: lo he sido; " Sub Julio, aunque lo fuera en tardo día, "Poeta fui; canté aquel héroe justo, "Mas tú, ¿por qué tornar al mal camino "¡Eres tú, Virgilio! la perenne fuente "¡Oh! de poetas, luminar y gloria, "¡Oh mi autor y maestro predilecto! "Esa bestia me espanta, y yo vacilo: Al verme tan turbado y tan lloroso, "La bestia que tu marcha contraría, "Es tan maligna, empero, su magrura, "Con muchos animales hace vida, "Este no vivirá de tierra y güeltre, "El salvará la humilde Italia, un día, "perseguirá doquier sin intervalo "Mejor que tú, por ti pienso y discierno; "Oirás allí la grita dolorida "Después verás, en llamas siempre ardientes "porque esperan gozar la bienandanza; "pues el Emperador que allá domina, "El universo desde allí gobierna: "Poeta", dije, en suplicante acento: "Llévame donde tú me has ofrecido, Marchó y seguí su planta cautelosa. (Dante Alighieri) Der Himmel über Berlin (El cielo sobre Berlín, 1987), de Wim Wenders. Recomendación de semana santa, ¿tendremos un ángel de la guarda? ¡Qué vergüenza! La noche compostelana continúa en su sitio, comprobado. Y, por último, un video de Kylie Minogue dedicado a Patrick Botticchio... Las comparaciones son odiosas, pero, aunque lo intentes, cuando cantas y bailas no te le acercas y, lo más importante, aunque lo creas, ¡no mueves las aberturas de la nariz como ella! Tío, creo que hemos encontrado a Alisa. Un saludo. |