
Shortbus (2006), de John Cameron Mitchell.
El director de la maravillosa Hedwig and the Angry Inch (2001), donde ha dejado el listón demasiado alto, nos ofrece con este nuevo trabajo una visión demasiado superficial acerca de la sexualidad de unos personajes neoyorquinos. El film consigue que el espectador crea que está ante una historia de tintes eróticos, pero en realidad los tintes son explícitamente pornográficos.