
Cobardes (2008), de José Corbacho y Juan Cruz.
Si Tapas (2005) fue una experiencia agria y bobalicona, con regusto a teleserie y a fritanga, Cobardes me ha proporcionado una digestión incómoda, como si de un guantazo fílmico se tratase. No tiene ritmo, no tiene personajes, no tiene evolución y ni siquiera los tópicos funcionan como tales. La música parece sacada de un teléfono móvil y no ayuda al pobre argumento de un guión que está rígidamente encorsetado y sobre el que se mueven unas dualidades inverosímiles…
En definitiva, ni hay dirección, ni se transmite sentimiento, ni existe historia…
Nota: 2
