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Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2008.
He soñado... 8 femmes (8 mujeres, 2002), de François Ozon. Adaptación de la obra de Robert Thomas. Film donde un gran elenco de actrices francesas dan rienda suelta a unas interpretaciones que investigan momentos dulces y sinceros, despiadados y cínicos, en fin, la naturaleza de la donna... Se descubre la seriedad de Virginie Ledoyen cuyos leves matices de sonrisa son regalos y continúa Emmanuelle Béart con esa boca que parece pedir azúcar... Las actrices cantan y a bailan como si nadie las estuviese viendo... En definitiva, un film para pasar un buen rato, no más. *** Volveré a dejar pequeñas notas nada rigurosas por estos lugares... The Fury (La furia, 1979), de Brian de Palma. Cada vez que tengo la ocasión de ver un film de Brian de Palma su acentuada notoriedad tras la cámara me irrita. Esos alardes técnicos, ese estilo desbordante... Por lo demás, The Fury comienza como una película realista en la que al final los personajes levitan, se comunican telepáticamente y se desatan... una locura, pero con Amy Irving. Y no sé a dónde me estoy cayendo (…) La sensación. Se me desequilibra el mundo. Se-des-cri-be-co-mo-via-je. La madre de los huérfanos. Haces enloquecer. No oigo, el mundo se ha quedado mudo y sonríe. Volar, sueño, regazo. Viajar, ser sin cariño, viaje cálido, viaje al centro materno. Desarmonía del ciclo del héroe. Planeante, azor, bajazor. Demoro echado, hierbas en Bamio, suicidio, aguas lusas. Caliente en el malecón, melocotón, subo… desde arriba. Florencia en invierno. Pierdo orientación, Tariego. De nuevo, me elevo… Y una mariposa sobre Holyroodhouse. *** Hoy viene a ser como la cuarta vez que espero desde que sé que no vendrás más nunca. He vuelto a ser aquel cantar del aguacero que hizo casi legal su abrazo en tu cintura, y tu apareces en mi ventana suave y pequeña, con alas blancas, yo ni respiro para que duermas y no te vayas. Qué maneras más curiosas de recordar tiene uno, qué maneras más curiosas, hoy recuerdo mariposas, que ayer sólo fueron humo, mariposas, mariposas, que emergieron de lo oscuro, bailarinas sileciosas. (S. R.) *** La primavera se demora tanto que voy a olvidar que estuvo ayer, cuando regrese su emoción de árbol no me acordaré de florecer. Confundiré tus senos con su trino y en vez de cantar te besaré, tu cuerpo me parecerá un suicidio y de fecundarlo moriré. Jamás sabré si soy dichoso si maravilloso o si terrible, y no sabré lo que termina o recién camina o lo imposible. Esta primavera puede hacerme enloquecer. (S. R.) *** Desciendo, el regazo. ¡Pequeñita, me duermo! Punch-Drunk Love (2002), de Paul Thomas Anderson. El director de Magnolia (1999) ha conseguido un estilo propio a la hora de narrar, se percibe en la velocidad de cada travelling, en la elección de cada plano, de cada óptica, de cada espacio, incluso en la música que no acompaña, sino que va de la mano. Este film, con grandes momentos de Adam Sandler, vale por lo que tiene de autor. Cloverfield (Monstruoso, 2008), de Matt Reeves. La soledad (2007), de Jaime Rosales. Un film atrevido, con reminiscencias orientales en la elección del plano y en el tempo narrativo. Sin duda, en la reciente gala de los Goya se premió al cine. La stanza del figlio (La habitación del hijo, 2001), de Nanni Moretti. Esta obra de Moretti, tan premiada en su día, carece de ramificaciones y, aunque siempre vaya a la contra, de más metraje con contenido. Sin embargo, juega bien sus cartas. Bonjour tristesse (Buenos días, tristeza, 1958), de Otto Preminguer. La tristeza pasando por la felicidad, con un ligero aroma a verano. Muy recomendada. Sólo salgo para renovar la necesidad de estar solo. (Lord Byron) Vivimos como soñamos, solos. (Joseph Conrad) Bajo las estrellas (2007), de Félix Viscarret. Una historia que realza la pureza del amor donde no existe. Incoherente desde el punto de vista de la puesta en escena y los movimientos de cámara. La interpretación cae en clichés del cine español de los últimos tiempos, pero Emma Suárez siempre funciona. El habitante incierto (2005), de Guillem Morales. Ópera prima de un antiguo alumno de la ESCAC. Thriller contenido, con un guión que se muerde la cola y se alarma hacia el final, sin embargo, la dirección es notable: rigurosa y con cierto aire hitchcockiano. Shortbus (2006), de John Cameron Mitchell. El director de la maravillosa Hedwig and the Angry Inch (2001), donde ha dejado el listón demasiado alto, nos ofrece con este nuevo trabajo una visión demasiado superficial acerca de la sexualidad de unos personajes neoyorquinos. El film consigue que el espectador crea que está ante una historia de tintes eróticos, pero en realidad los tintes son explícitamente pornográficos. 4 luni, 3 saptamini si 2 zile (4 meses, 3 semanas y 2 días, 2007), de Cristian Mungiu. Siempre he sentido un aprecio considerable hacia el cine realizado con el corazón y, en este caso, se nota en todo momento que detrás de cada plano se esconde mucho más de lo que se muestra. Hacía tiempo que no se estrenaba un film con este alto trabajo interpretativo, todos los actores caminan sobre ese hilo fino que separa lo real de lo verosímil —casi la misma cara de cualquier moneda—. Planos secuencia que recuerdan a directores como Amos Gitai y, si me apuran, Ingmar Bergman. Letter from an Unknown Woman (Carta de una mujer desconocida, 1948), de Max Ophüls. Cuando ya es demasiado tarde... |