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Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2008.
The Mars Volta: un directo como pocos... La banda de El Paso (Texas) tocó alrededor de tres horas sin una sola pausa, ni para saludar... Concierto apoteósico repleto de fusiones, acideces lisérgicas, improvisaciones humeantes de rock, jazz, latin y space-texan trips... Actitud... Incitadores, genios y conceptuales. Un contrapunto muy sexy... Y al lado, mi hermano... Nunca he sentido especial interés por adentrarme en terrenos poblados, me seduce en mayor medida lo virgen, lo que está por explorar, en definitiva: lo puro. Me distraigo en la selva en busca de sensaciones alejadas del Otro. El placer de la soledad compartida con mi pluralidad, en el espacio y en el tiempo. En un aeropuerto y en la noche. Conciencias tranquilas e hileras de malas posturas intentan dormir. Vuelo rumbo Tui, pueblo situado al sur de Galicia, bañado por el paso del tiempo junto a la orilla del río Miño, a una mirada de Portugal y cuyas piedras encierran recuerdos y secretos del ayer. Tui, lugar por explorar. Me han invitado a participar en el PLAY-AVID.DOC, un certamen dentro del Play-Doc, el festival de cinematografía documental más importante de Galicia… y, aunque uno sea de carácter volátil, no iba a negarse. Seleccionaron mi proyecto y el de otros tres participantes de entre más de ochenta solicitudes, según me hizo saber algún compañero: se trata de una alegría y una tristeza al mismo tiempo, la competición me irrita… El festival planteó un tema, El camino, y el reto consistía en crear un documental de entre tres y cuatro minutos: rodando miércoles y jueves, editando video el viernes y sonido el sábado: una auténtica chaladura. En un principio, mi proyecto se titulaba El camino que nos queda, con el que pretendía mostrar, desde la atalaya de la ancianidad, el recuerdo concreto de ese momento en que la vida le ofreció a mi personaje dos caminos de los que sólo podía elegir uno, saber qué eligió y si existía arrepentimiento. Sin embargo, al no vivir en Tui o alrededores la preproducción no existió y el miércoles fue un día nefasto: mientras mis compañeros rodaban, yo recorría lugares y ayuntamientos en busca de un personaje y alguna localización. La excelente organización del festival, siempre muy cercana y servicial, se preocupaba por mi situación e intentaba buscarme alternativas, sin embargo, nada, no se dio esa maravilla de la creación. Entonces lo jugué todo a una moneda, casi haciendo magia, y me arriesgué a no tener pieza. Al día siguiente me desplacé unos ciento cincuenta kilómetros en busca de un anciano, una anciana y un camino rural… Sólo tenía unas horas para encontrarlos, rodar, volverme a Tui y volcar el material antes de las ocho de la tarde. Y, como quien no quiere la cosa, a las doce de la mañana no sólo tenía ya grabadas las dos entrevistas, sino que incluso había conseguido algún que otro plano interesante en un bosque… Así, el documental pasó a convertirse en un shockumentary o falso documental, es decir, un documental creado a base de aspectos ficticios que intentan mostrar una realidad. Ramón y Pepa, dos octogenarios, pasaron a ser marido y mujer y a contar la historia de cómo se conocieron en un camino, cómo fueron novios en los años cuarenta, cómo jugaban, cómo moseaban —moceaban— y cómo ese camino ya no existe por culpa de la especulación. Al final me ha quedado un trabajito singular titulado: O camiño da Loureira. Mi enhorabuena para la tudense Diana Gonçalves y el alaricano Miguel Barbosa por su cortometraje documental As trapicheiras. Ya se echan de menos esas conversaciones nocturnas. En definitiva, voy a ciegas... Yendo de un lugar a otro de la mano del aire, sustanciándome con realidades paralelas y vertiéndome en un tímido hermetismo. Sin embargo, lo mejor de esa semana en Tui fue la mañana del domingo cuando me perdí por la orilla norte del río Miño… y me quedé dormido bajo dos sauces y alguna mariposa… DISTANCIAS Distancias. En la vida hay distancias. El hombre emite su aliento, El limpio cristal se empaña. El hombre acerca sus labios al espejo…, pero se le hiela el alma. (Pero se le hiela el alma.) Distancias. En la vida hay distancias. (De El tacto fervoroso, Juan José Domenchina) SILENCIO Yo que crecí dentro de un árbol DORMIDO EN LA YERBA Todos vienen a darme consejo. Yo estoy dormido junto a un pozo. Todos se acercan y me dicen: -La vida se te va, y tú te tiendes en la yerba, bajo la luz más tenue del crepúsculo, atento solamente a mirar cómo nace el temblor del lucero o el pequeño rumor del agua, entre los árboles. Y tú te tiendes sobre la yerba: cuando ya tus cabellos comienzan a sentir más cerca y fríos que nunca, la caricia y el beso de la mano constante y sueño de la luna. Y tú te tiendes sobre la yerba: cuando apenas si puedes sentir en tu costado el húmedo calor del grano que germina y el amargo crujir de la rosa ya muerta. Y tú te tiendes sobre la yerba: cuando apenas si el viento contiene su rigor, al mirar en ruina los muros de tu espalda, y, el sol, ni se detiene a levantar tu sangre del silencio. Todos se acercan y me dicen: -La vida se te va. Tú, vienes de la orilla donde crece el romero y la alhucema entre la nieve y el jazmín, eternos, y, es un mar todo espumas lo que aquí te ha traído por que nos hables... Y tú te duermes sobre la yerba. Todos se acercan para decirme: -Tú duermes en la tierra y tu corazón sangra y sangra, gota a gota ya sin dolor, encima de tu sueño, como en lo más oculto del jardín, en la noche, ya sin olor, se muere la violeta. Todos vienen a darme consejo. Yo estoy dormido junto a un pozo. Sólo, si algún amigo se acerca, y, sin pregunta me da un abrazo entre las sombras: lo llevo hasta asomarnos al borde, juntos, del abismo, y, en sus profundas aguas, ver llorar a la luna y su reflejo, que más tarde ha de hundirse como piedra de oro, bajo el otoño frío de la muerte. (De Jardín cerrado, Emilio Prados) *** Comienza el final, ya se cuaja el epílogo de Disparo de Nieve. Si no en su totalidad, es posible que sí haya ido cumpliendo en parte su sencilla aspiración: acercamiento y comunicación entre un emisor y un receptor, aunque sin feedback, sin retroalimentación con frutos y frutas. Y parece que se hable de este weblog como de un santuario donde se van colgando recuerdos, cuando no se trata de nada más que de unas sucias hojas cuadriculadas y algo teñidas por la lluvia, que pasan frío y se hacen viejas... y algún día se fijan aquí. Como vieja se hace la aldea que me rodea y donde he alargado una semana más mi estancia por causa de una enfermedad o una lesión en un familiar. Se echaban de menos días así, sin fiesta, tranquilos, días en los que el tiempo se detiene para dejarte ver la lluvia. Días de lectura y relectura. Ayer tuve la ocasión de ver una obra que me hace un gran favor, ya que viene al caso por acontecimientos que tengo muy presentes y frescos: El anacoreta (1976), de Juan Estelrich. Hace dos días que falleció el guionista por antonomasia del cine español: Rafael Azcona. Entre otros muchos films, que no hace falta traer a colación, escribió junto a Juan Estelrich El anacoreta, una historia que nos cuenta cómo Fernando (Fernando Fernán-Gómez) cansado de la vida que le rodea decide encerrarse en el baño de su casa y pasar allí el resto de sus días, sin embargo, todo cambia cuando una preciosa chica llamada Arabel (Martine Andó) se introduce en su vida, en ese especial espacio arquitectónico que los distancia, pero que ella rompe jugando a ser la Reina de Saba, «la más amada de las mujeres». Resulta interesante y demasiado licencioso que se encuentren gracias a un mensaje en una botella enviado años atrás a través de las cañerías del baño y que las mareas llevaron hasta la costa italiana. Quizá algo así como un Disparo de Nieve, sin rumbo, pero con destino. Anacoreta: Persona que vive en lugar solitario, entregada enteramente a la contemplación y a la penitencia (DRAE). Un cineasta no es una persona que haga películas, un cineasta es una persona que en primer lugar intenta hacerse a sí misma, conocerse, vivir cada segundo preguntándose acerca de todo lo que sucede a su alrededor, desde dónde estamos o qué hace esa moza desnuda en el baño, hasta por qué las ortigas no nos pican, si no respiramos, ¿serán cómplices de la muerte? Un cineasta no necesita vivir para hacer cine, al igual que el poeta no necesita viajar a ningún lugar para escribir sobre cualquier lugar… quien vive y viaja gracias al trabajo es la mente, la imaginación y el sentimiento. Todo el mundo puede acercarse a una escuela de cine y enterarse de que existen cámaras con tres CCDs o que el montaje lineal no es lo mismo quel no lineal -no tiene nada que ver con el paralelo, son cosas totalmente diferentes, hablámos de técnica mecánica por un lado y de nararrativa por otro-…, pero ¿quién nos alerta de que el silencio de un anciano dice más que cuarenta mil focos y cuatro modelos en bragas? Todo el mundo puede estudiar literatura, música, ballet, cine, lo que sea… pero hay que hacerlo por necesidad y no por otra cosa… y me refiero a una necesidad interior, como advierte José Luis Sampedro hacia el final de el arte es irracional. Futuro cineasta, toma nota, tómala con calma y con mucho ánimo. Juan Esterich tan sólo nos legó un film, porque tan sólo sintió la necesidad de comunicar una cosa a través de este medio. Y sin muchas más fuerzas, me despido, me retiro no sé muy bien a dónde… Saludando a Fernando Fernán-Gómez y a Rafael Azcona, que nos han regalado más de lo que algunos españoles creen. Por favor, Versión Original en Cines y Televisión. Sigo releyendo, qué placer la relectura y hacer el texto mío, ¿para qué pasar páginas si el poema está vivo y cambia en cada lectura? El jardín de las delicias (El Bosco) *** Chau número tres Te dejo con tu vida tu trabajo tu gente con tus puestas de sol y tus amaneceres. Sembrando tu confianza te dejo junto al mundo derrotando imposibles segura sin seguro. Te dejo frente al mar descifrándote sola sin mi pregunta a ciegas sin mi respuesta rota. Te dejo sin mis dudas pobres y malheridas sin mis inmadureces sin mi veteranía. Pero tampoco creas a pie juntillas todo no creas nunca creas este falso abandono. Estaré donde menos lo esperes por ejemplo en un árbol añoso de oscuros cabeceos. Estaré en un lejano horizonte sin horas en la huella del tacto en tu sombra y mi sombra. Estaré repartido en cuatro o cinco pibes de esos que vos mirás y enseguida te siguen. Y ojalá pueda estar de tu sueño en la red esperando tus ojos y mirándote. *** Hagamos un trato Compañera, usted sabe que puede contar conmigo, no hasta dos ni hasta diez sino contar conmigo. Si algunas veces Advierte que la miro a los ojos, y una veta de amor reconoce en los míos, no alerte sus fusiles ni piense que deliro; a pesar de la veta, o tal vez porque existe, usted puede contar conmigo. Si otras veces me encuentra huraño sin motivo, no piense que es flojera igual puede contar conmigo. Pero hagamos un trato: yo quisiera contar con usted, es tan lindo saber que usted existe, uno se siente vivo; y cuando digo esto quiero decir contar aunque sea hasta dos, aunque sea hasta cinco. No ya para que acuda presurosa en mi auxilio, sino para saber a ciencia cierta que usted sabe que puede contar conmigo. *** Viceversa Tengo miedo de verte necesidad de verte esperanza de verte desazones de verte. Tengo ganas de hallarte preocupación de hallarte certidumbre de hallarte pobres dudas de hallarte. Tengo urgencia de oírte alegría de oírte buena suerte de oírte y temores de oírte. o sea, resumiendo estoy jodido y radiante quizá más lo primero que lo segundo y también viceversa. *** Táctica y estrategia Mi táctica es mirarte aprender como sos quererte como sos. Mi táctica es hablarte y escucharte construir con palabras un puente indestructible. Mi táctica es quedarme en tu recuerdo no sé cómo ni sé con qué pretexto pero quedarme en vos. Mi táctica es ser franco y saber que sos franca y que no nos vendamos simulacros para que entre los dos no haya telón ni abismos. Mi estrategia es en cambio más profunda y más simple. Mi estrategia es que un día cualquiera no sé cómo ni sé con qué pretexto por fin me necesites. (Mario Benedetti) *** Ella no te necesita. Tiene tu recuerdo, que vale más que tú. (Alejandro Casona) |