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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Arte. La crítica es fácil, y el arte difícil (Le glorieux). Dicho esto, el derecho a criticar a Shakespeare no conlleva la potestad de escribir obras superiores (George Bernard Shaw). De todos modos, bien cierto es, por ejemplo, que todos y cada uno de los cineastas de la Nouvelle Vague (Rivette, Jean Luc Godard, François Truffaut, Claude Chabrol, Angès Varda...) comenzaron siendo críticos en la revista de cinematografía por antonomasia: Cahiers du Cinéma. Siempre señalaban que la crítica en ocasiones incluso es un quehacer complicadísimo, el mismo Hitchcock decía que hacer crítica era hacer cine y viceversa. Tienen derecho a censurar los que tienen corazón para ayudar (William Penn). Ordenar bibliotecas es ejercer de un modo silencioso el arte de la crítica (Jorge Luis Borges). Resulta de todo punto monstruosa la forma en que la gente va por ahí hoy en día criticándote a tus espaldas por cosas que son absolutamente y completamente ciertas (Oscar Wilde). Oscar Wilde también llegó a decir que En los mejores días del arte no existían los críticos del arte, sin embargo, ¿qué es si no La Poética de Aristóteles o Arte nuevo de hacer comedias de Lope de Vega? ¿Manuales? No, pienso que metaliteratura, en fin, crítica. *********************************** Recomendación: La dramaturgia (2003), Yves Lavandier, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid. *********************************** Foto: Cartier Bresson. Edipus and the Sphinx (1960-1964), de Salvador Dalí. ********************************************* Hay quien busca en su vida un poco de rutina, yo nunca la tuve y no sé lo que es. No la tuve ni en mi época de colegial, ni de adolescente deportista, ni en Compostela, ni ahora en Dios sabe donde. Al no tenerla no puedo decir que la echo de menos ni que me gustaría experimentarla, quizá sí, quizá no, ¿qué voy a hacer de mi vida?, si ni siquiera sé qué voy a hacer dentro de quince minutos. Ayer, por ejemplo, cuando me levanté -últimamente me sorprende lo que madrugo, ¡y sin bostezos!-, tras poner los pies fuera de la cama, no tenía ni idea de qué me iba a deparar el día. Cuando me volví a acostar, no sólo había ido a clase, no sólo había estado con algunos colegas, no sólo me había leido tres obras de teatro, no sólo había visto dos películas y media, no sólo había cocinado, sino que me dio tiempo a beberme una botella de vino tinto mientras conversaba sobre técnicas fotográficas, Vittorio Storaro, George Lucas in love, Coppola, Saura y cosas que ya no recuerdo, hasta las cinco de la mañana. Y hoy me he levantado a las ocho bastante fresco, con ganas de aprovechar el tiempo y con la sensación de que lo sigo malgastando. Foto: Vittorio Storaro. Dejaré aquí un breve comentario sobre lo que leí y vi ayer. ******************************************** Casa de muñecas (1877), de Henrik Ibsen. Obra de teatro pionera del estilo realista y crítico desarrollado en la literatura entre los años 1877 y 1890. En tres actos excelentemente estructurados se expone el rechazo de una mujer a ser un objeto sin autonomía ante su marido e hijos transformándose así el personaje principal, Nora, en símbolo de las libertades femeninas que intentan realizarse dentro de una sociedad autoritaria. Personalmente, pienso que el personaje principal, más que ser un símbolo de las libertades femeninas, proyecta la estupidez bípeda. ******************************************** Edipo, Rey (s. V a. C.), Sófocles. Tragedia en estado álgido. Ya es de sobra conocida por todos la desventura sufrida por el hijo de Layo y Yocasta, así que no perderé el tiempo recordándola aquí. Sin embargo, si tuviera que destacar dos parágrafos, eligiría dos que funcionan a modo de anticipo enunciados por Edipo y Yocasta. Me vino a la memoria, como una bala perdida, cómo se utilizó la misma técnica en una de las mejores obras de teatro de la historia, La vida es sueño (1635), de Pedro Calderón de la Barca. Sin duda, mejor utilizado este recurso en el teatro de los Siglos de Oro de la Literatura Española, pues, aunque Sófocles fuese uno de los pioneros, Calderón se apoya no sólo en el talento, sino en los siglos de experiencia. ******************************************** Cyrano de Bergerac (1897), de Edmond Rostand. Siempre ha sido una de mis historias preferidas la del infortunado poeta con una prominencia descomunal en su cara. La verdad, es que hasta el momento tan sólo la conocía en una de sus versiones fílmicas, la de Jean-Paul Rappeneau en 1990, con un Gérard Depardieu rozando lo sublime. Siento vergüenza por no haberla leído antes. En cierta medida, este personaje se me hace muy familiar, ¡vete tú a saber porqué! La última secuencia de Cyrano de Bergerac (1990), de Jean-Paul Rappeneau, está guiada por Cyrano y su prima Roxana. Cyrano ha amado en silencio y durante toda su vida a Roxana. Años atrás ayudó a un joven a conquistarla y lo logró con su exquisita locuacidad, gracias a cartas y a conversaciones en la oscuridad. Cyrano [está hablando, se cae, Roxana le ayuda] ******************************************** ¿Por qué la última rima es orgullo y no vos? *************************************** Cléo de 5 à 7 (1961), de Agnès Varda. Cineasta francesa, madre de la novelle vague, presenta con esta obra el descubrimiento de la alegría de la vida dentro de la tristeza de la muerte. Me ha vuelto a impresionar cómo son tratados en imágenes los momentos cotidianos del día a día: tomar un taxi, paseo parisiense, ensayo musical, etc. *************************************** The purple rose of Cairo (1985), de Woody Allen. Cecilia: Verás... Aquí la gente envejece y muere y... y nunca encuentran el verdadero amor. Cecilia: Así no encontrarás a nadie en la vida real. Si alguien te da una vida de cine, ¿por qué te vas con el que sólo te da dinero? Al final uno se lamenta, ¿no? Pues de esto trata, más o menos, la película, siempre con ese toque de humor rumiado del conocido cineasta. ******************************************** Jabberwocky (La bestia del reino, 1977), de Terry Gillian. Esta es la película que ayer dejé por la mitad, no por falta de tiempo -era la última obra que leía o veía ayer y todavía eran las ocho de la tarde-, sino porque esperaba ver algo cercano a lo que ya había hecho con Monty Python and the Holy Grail en 1974 (Los caballeros de la mesa cuadrada), sin embargo, en esta ocasión no me pareció estar a la altura, pese a que durante los pocos minutos que tuve ocasión de ver no se echó en falta alguna carcajada. ******************************************** Y, al fin y al cabo, tras un día como el de ayer, repito que me sonroja no haberme apropiado antes de estas obras. Hay quien no es capaz de leer un libro en un año, no por su extensión, sino por la alergia al mayor placer de la vida. A leer teatro se aprende, a mí me enseñó un excelente profesor en Compostela. Primera lección: una obra de teatro debe leerse de una vez, ya que está pensada para ser representada en una sola sesión, y no se tardará mucho más que el tiempo de la representación -una o dos horas-, pues hay que fijarse en las acotaciones escénicas, etc. ******************************************** Hoy es catorce de febrero, dicen que el día de los enamorados, pero yo me pregunto: ¿el de los enamorados... de qué? ******************************************** |