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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Música. The Mars Volta: un directo como pocos... La banda de El Paso (Texas) tocó alrededor de tres horas sin una sola pausa, ni para saludar... Concierto apoteósico repleto de fusiones, acideces lisérgicas, improvisaciones humeantes de rock, jazz, latin y space-texan trips... Actitud... Incitadores, genios y conceptuales. Un contrapunto muy sexy... Y al lado, mi hermano... Hoy que llevo en la boca el sabor a vencido procura tener a la mano a un amigo que cuide tu frente y tu voz y que cuide de ti, para ti y tus vestidos y a tus pensamientos mantenlos atentos y a mano a tu amigo. La importancia de verte morderte los labios de preocupación es hoy tan necesaria como verte siempre, como andar siguiéndote con la cabeza en la imaginación. Porque sabes, y si no lo sabes no importa, yo sé lo que siento, yo sé lo que cortan después unos labios, esos labios rojos y afilados, y estos puños que tiemblan de rabia cuando estás contenta, y que tiemblan de muerte, si alguien se te acercara a ti. Hoy procura que aquella ventana que mira a la calle en tu cuarto se tenga cerrada, porque no vaya a ser yo el viento de la noche y te mida y recorra la piel con mi aliento y hasta te acaricie y te deje dormir y me meta en tu pecho y me vuelva a salir y respires de mí… O me vuelva una estrella y te estreche en mis rayos y todo por no hacerme un poco de caso, ten miedo de mayo y ten miedo de mí. Porque no vaya a ser que cansado de verte me meta en tus brazos para poseerte y te arranque las ropas y te bese los pies y te llame mi diosa y no pueda mirarte de frente y te diga llorando después: por favor tenme miedo, tiembla mucho de miedo mujer, porque no puede ser… Fernando Delgadillo Where is my mind? Frank Black (The Pixies) y Placebo Me tiemblan las manos, prácticamente no duermo. Cuando a las seis de la mañana salgo a la calle suelo ponerme estas dos canciones para empezar el día. Arc Arsenal, At the Drive-In Invalid Litter Dept., At the Drive-In Una de las versiones más bellas de Ojalá, del disco Mano a Mano (Silvio Rodríguez y Luis Eduardo Aute). Es una auténtica pena que el realizador del video no haya filmado al público, cada vez que comienza a cantar el estribillo sin que Silvio le de la entrada se me pone la piel de ... Hace poco más de un año iba arrastrando mis pies por las Ramblas en una mañana de domingo cuando todavía Lorenzo no asomaba. Poco más que yonkis, maricones y putas pululaban por la calle, así que de nuevo recurrí a la música mientras caminaba hacia el puerto para no hacer nada. Hace diez años no me hubiera creído que en un aparato tan minúsculo pudiese llevar tanta música y gratis, aunque sí me lo hubiera imaginado. Entre todo, elegí la discografía de Los Rodríguez y parte de la de Andrés Calamaro, necesitaba escuchar hablar en español, y no sólo eso, en español más o menos correcto –odio que la gente se exprese de modo tosco, pero no lo digo–. Y no es que Lázaro Carreter haya colaborado con estos músicos argentinos, pero era lo que más tenía a oído. Las aguas del mediterráneo son tan aburridas en comparación con las atlánticas que al momento de presenciarlas la atención se desvía hacia otro lugar, en esta ocasión se desvió hacia las letras. Recuerdo que empecé a escuchar algún que otro tema de Los Rodríguez allá por 1994, ya habían editado Sin documentos –creo que su mejor trabajo–. Frases como quiero ser el único que te muerda la boca o hasta nuestras diferencias se parecen solían salir de aquella mirada lucense; años más tarde una preciosa sonrisa seria me decía con la ayuda de un viejo casete: no sé qué quiero, pero sé lo que no quiero, sé lo que no quiero y no lo puedo evitar, puedo seguir escapando y aún lo estoy pensando, lo estoy pensando pero estoy cansado de pensar. Nunca me había parado a escuchar detenidamente y sin compañía las letras de Calamaro. Esa mañana sí. Lo admiro. Hace también un año, cuando tuvo problemas personales, leí una entrevista en la que decía que no se acordaba de la mitad de las letras que él mismo escribió, que estaba hundido, que lo dejaba, que sólo vivía para llorar. Esas canciones no nacen de la nada. Hace un mes vino a Barcelona y llenó el estadio…, se lo merecía. Lo admiro. Copa rota por la ingrata que se fue. Una noche como un loco Texas publicó en 1993 Ricks Road, personalmente creo que su mejor trabajo con diferencia, me conmueve de principio a fin. Es una pena que todo cambie. El 11 de abril de 1997, entrada del Playa Club de Coruña (LA), esperando a que el pijerío reinante de la ciudad dejase libre la sala para que diera comienzo el concierto de Los Deltonos, el conciertazo de Los Deltonos. Recomendadísimos: Ego Trip, Tres hombres enfermos, Bien, Mejor y Ríen, Mejor. En tardes como la de hoy contextualizo canciones como esta de Luis Eduardo Aute. La lluvia me encanta, yo formo parte de ella, en días lluviosos surge lo mejor de cada uno... si es que lo tiene. Si alguien se deprime simplemente por el hecho de estar bajo la lluvia, carece de vida, no tiene nada: el agua lo es todo... Preocúpese por otras cosas, pero no lo haga por este manantial... Ojalá lloviese más a menudo... Al término de la actuación de los Pixies no paraba de preguntarme ¿y ahora qué?. Aunque tengo un maravilloso recuerdo de haber estado presente en conciertos como el de Spook & the Guay en A Feira das Mentiras -creada por Manu Chao en Compostela allá por julio del año 1998-, o en el de los Red Hots en Getafe durante su gira de 1999 -el concierto del Xacobeo fue una auténtica llufa-, o en el de Manu Chao & Radio Bemba en Lalín, 2001, o en el de Prodigy en Vigo hace unas semanas, o en el de otros tantos en diferentes lugares, el concierto de los Pixies supera todo lo demás. Llevaba varios meses queriendo asistir a este concierto del festival portugués Paredes de Coura, sin embargo no me hacía a la idea de que iba a tener delante de mí a la banda. Y es que hace unos años daba por hecho que nunca los iba a poder ver, simplemente porque habían dejado de tocar. Por lo visto, se habían "tomado un tiempo" en el que Frank Black y Kim Deal, liderando The Breeders, tuvieron su época en solitario, pero ¿cómo podía desaparecer algo como los Pixies de los escenarios? Interiormente, trataba a esta banda como si sus integrantes estuvieran muertos, era algo inherente a la estela que dejaban en el paso de los años: la muerte; sólo la muerte podría dar una explicación a la escisión de este grupo. Pero no están muertos o, por lo menos, eso me pareció comprobar la noche del miércoles, a no ser que vinieran a hacerme un regalo desde el más allá. Faltaban unos minutos para que comenzase su actuación y no me creía que los iba a tener ahí, a unos metros -bueno, esto no lo repetiré, porque todavía no me lo creo-. De repente se apagó la música ambiente, también las luces, y aparecieron ellos. Un Frank Black entrado en kilos... de grandeza y una Kim Deal con su peculiar estilo pop de andar por casa, con su pantalón de chandal gris y su jersey de punto rojo (bueno, os recuerdo que los Pixies son también Joey Santiago -primera guitarra- y David Lovering -batería-). Como decía, llegaron y, con el primer acorde, se hizo la Música, el milagro. Durante esa tarde estuve tatareando una canción... pues la clavaron de primera: Wave of Mutilation. Ni mis colegas ni yo nos lo creíamos: pelos de punta, piel de gallina, saltando sin parar de cantar... Yo pensaba unos minutos antes del concierto que quizá, aunque espléndido, todo podría ser un poco lento, ya que tienen canciones que se dejan, pero estaba equivocado..., no había canciones lentas o rápidas, todas me envolvieron como nunca me había ocurrido en una atmósfera paralela: Wave of Mutilation hizo que las 25.000 almas allí presentes comenzasen a vibrar. De segundo plato: In Heaven, que sirvió para escuchar en directo a una de las voces femeninas que más me gustan: Kim Deal. In heaven/ everything is fine, el cielo era Paredes de Coura. Todos y cada uno de los temas que tocaron eran auténticos éxitos, ¿tienen alguno que no lo sea? Where is my mind?, Here comes your man, Broken Face, Isla de Encanta, Hangwire, Into the white, Monkey gone to heaven, Gouge Away, Allison, Gigantic, Tame, Vamos, Dig For Fire, Caribou, Holiday Song, Nimrod’s Son, U-Mass, Velouria, Manta Ray..., y muchas otras... No obstante, como si de un regalo se tratara, cerraron el concierto con dos temazos, dos de las mejores canciones que conozco: Hey y Debaser, justo mis dos preferidas. Cuando se escuchó decir Hey allí subió la temperatura que ya estaba alta. Hey, ¿Y ahora qué? Pues ahora me voy a otro concierto corriendo, pero con la seguridad de que nunca más volveré a ver otro como este: quizá si resucita Bob Marley o si nace un nuevo prodigio. We’re chained!!! Les Claypool, si Dios fuese bajista y bajase... aprendería de este fenómeno. Quien no lo conozca podría empezar a escuchar algo de Primus, su banda. Hoy, por azares de la vida, una amiguísima mía me ha dado a conocer un grupo nuevo, creo que islandés. Se llaman Sigur Rós y os los recomiendo encarecidamente. ¡Qué relajación!, por lo menos para mi parte sensorial... Al principio me sonaban un poco a la buena P. J. Harvey, pero no, se trata de un estilo diferente: nuevo. Su primer disco, Ágaetis byrjun, es una gozada. Ahora comienzo con el tercero, ( ), sí: ( ). ¡Como suena! Aunque la tarde del jueves fue, más que gris, negra, en el interior de la Sala Capitol el ambiente rebosaba color. Se apuraban los últimos preparativos audiovisuales de la fiesta cubana que llenaría de nuevos ritmos la noche compostelana. Kelvis Ochoa –pop cubano– y Nilo MC –hip-hop cubano– esperaban tranquilos ese momento. Todo esto lo puedo contar gracias a una simpleza que fue colarme en las pruebas de sonido, pero como lo importante es conocer a este tío y no otras pequeñeces, vamos directos al ajo. Nilo MC pertenece a la nueva generación de artistas cubanos que intenta mezclar sonidos de la música tradicional latinoamericana con las nuevas tecnologías, rociando esa amalgama con rimas veladas y llenas de sentimiento. Junto al grupo también cubano Orishas representa una nueva vía musical de calidad que nos libra por momentos de la mezquina roña que suena en nuestras ondas y en nuestros emepetreses. Lo que se pretendía era conocer un poco más sus gustos, saber de dónde procede su trabajo o, por lo menos, acercarnos tímidamente a la fase de creación de una canción hip-hop. Por su parte, accedió muy amablemente –casi podría decir que alegremente– a conversar un rato con grabadora de por medio y, a grandes rasgos, esto es un pequeño fragmento… Nilo Castillo- Tengo que hacer una confesión: tengo que leer más, de veras. ¿Qué cosas leo y me ayudan? Me gusta leer o sobre testimonios o análisis de la sociedad, este tipo de libros. No hay un autor en concreto. Quizá me llenaba Claude Lévi-Strauss y, hace años, Baudelaire, aunque ahora no me tocan mucho. Me interesan mucho las personas que escriben sobre la situación mundial o que escriben testimonios de su vida, por ejemplo, los agentes secretos de la seguridad de algún país. T- Podría decirse que el hip-hop es un género musical donde las letras adquieren una importancia inmensa, tal que a veces se sigue cantando sin música. ¿Alguna vez se te pasó por la cabeza que el hip-hop podría estar más cerca de la literatura que de la música? N- Sí. Bueno, hay una vertiente de todo esto que es hacer las rimas a capela, se llama spoken word, y que viene con mucha más carga poética. Eso depende del artista, hay quien es más callejero, otros más rebuscados, pero en definitiva creo que todo tiene su poética. T- ¿Con qué temas te sientes más a gusto: sociedad, amor, emigración, amistad, política, …? N- Un poco de todo eso, es un gran compendio. Intento buscar diferentes temas para mis letras para no convertirme en un monotemático, pues es muy fácil caer en eso. Pero bueno, voy buscando en mi experiencia por el mundo, como cuando digo que yo soy «cubano del mundo» y voy buscando mi experiencia en Ecuador, en Alemania, en España para poder escribir representando un espíritu latinoamericano, una manera de sentir de mi propia experiencia en Cuba donde viví. De viajes que han hecho amigos míos a Cuba y lo que han aprendido, de la situación contemporánea, que es un momento realmente jodido. T- ¿Sigues esa idea incipiente, quizá de los que empiezan a escribir, de que para hacerlo hay que estar realmente intranquilo? ¿En qué momento compones? N- Recomiendo que la gente no escriba cuando está intranquilo u otros sentimientos le asaltan a la mente o al espíritu. Si uno está llorando, ese es un momento para llorar, si uno está riendo, ese es un momento para reír, y si uno quiere escribir tiene que escribir, pensando en sus circunstancias, pero escribir tranquilamente. Ahí estás acertado. Mi momento es la madrugada, ese instante en el que no hay nadie a quien ver, no hay nadie a quien llamar y dices «aquí estoy sólo en la casa»; aunque estés acompañado, la otra persona está durmiendo, y yo, pues nada, me voy a escribir. T- En hip-hop, ¿suele venir antes la música o la letra? N- Mmm. Nunca se sabe. Digamos que primero puede ir la música, luego empiezo a escribir y luego puedo cambiar la música y viceversa. Lo que es más importante para mí es el coro, primero el coro, porque yo considero que el coro es fundamental en las piezas ya que es donde el público se siente parte de mí, de lo que estoy haciendo. Entonces lo primero es el coro y luego lo que quiero decir. Tengo muchas cosas que decir, busco un coro y si el coro está bien pero no me produce decir nada interesante pues lo elimino, hasta que consiga un coro que me permita hablar sobre cosas que me interesen. T- Tanto en tus letras como en las de tus paisanos Orishas se ve cómo no utilizais las malas palabras que están tan al uso en el hip-hop español y de otros lugares, ¿cuestión de educación, autocensura? N- No se trata exactamente de una educación, sino más bien una especie de represión que tenemos, ya que nos prohibimos decir palabras fuertes. No se puede decir en la televisión, no se puede decir en la familia, sin embargo, cuando estás en la calle con tu familia ya estás diciendo más malas palabras que con cualquiera, somos unos malhablados impresionantes y cortantes, pero en la sociedad, de cara al público o a la televisión tenemos esa represión todavía que yo creo que poco a poco se puede ir trabajando porque las malas palabras tienen un poder y una fuerza… No significa que haya que empezar a decir todo con malas palabras, [risas] sino que hay muchas malas palabras que forman parte de tu realidad. Y yo me pregunto porqué tienes que censurártelas en una canción que estás haciendo. Es una especie de autocensura inconsciente, estás escribiendo, se acaba la canción y no has dicho ninguna mala palabra, sin embargo estás molesto por algo que estás escribiendo y no has llegado a decirlo. Y yo haciendo mi primer disco me di cuenta de que muchas cosas podían cambiar. Por ahí hay alguna palabrita que se me va, creo que ahora se me van a ir más. T- ¿Crees que si no las utilizas quizá elabores más las canciones, para decir las cosas por caminos diferentes? N- No, aquí se trata de ser real. Si yo soy así en la vida real y tengo algo interesante que decir, pues puedo hacer una canción lo más inteligente que pueda, según mis perspectivas, pero también lo más real que es. Y si estoy molesto y tengo que decir una mala palabra pues la digo, de eso se trata. T- ¿Qué te parecen estos músicos? Compay Segundo. N- Un maestro de la música del cual seguir sus pasos, esa entrega hasta la muerte. Y con noventa y pico de años y todavía dando guerra. Ojalá pudiera hacer igual [En aquel momento Compay todavía estaba vivo]. T- Silvio Rodríguez. N- Un tipo que creativamente ha sido muy prolífico y, digamos, muy profundo e intelectual durante largo tiempo. Que formó parte de mi vida. N- Un gran compositor cubano N- El que realizan Spike Lee, los Hermanos Coen… Vi hace poco una película de Alejandro González Iñárritu que me encantó: Amores Perros. N- Ah, antes no dije que los Orishas se están censurando ni reprimiendo, quiero decir que nosotros como cubanos, sin darnos cuenta, intentamos que cuando se trata de hacer una obra o un musical o vas a hablar en público esas cosas no estén. Pero vas a ver el cine cubano y ahí está toda la realidad, los problemas, las malas palabras son dichas, quizá sólo sea permisible escucharlas en el cine, porque es un pedazo de realidad que estás viendo en el cine cubano, ¿por qué la música no puede tenerlo? T- ¿No queréis o no podéis? N- No lo tiene porque creemos que la música no debe tener esas malas palabras, inconscientemente no están, porque sabemos que nos van a censurar esa canción, porque nos van a mirar mal. Sin embargo, nosotros mismos cuando escuchamos a otro cubano que lo ha hecho, por ejemplo: Melo Manei, nos quedamos como asombrados, ¡guay!, si la canción está bien y nos gusta, pues eso no le importa a la juventud, pero como lo escuche la abuela se acaba la fiesta. Hay muchos prejuicios con las malas palabras [risas]. (…) |